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Por Autor: Kate Williams. Fotografías: Kai Z. Feng. Producción: Aya Kanai.
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25.10.2018

La liberación de Christina Aguilera

Nuestra portada del mes se confesó en una emocionante entrevista. Lee aquí todos los detalles.

La liberación de Christina Aguilera

Christina Aguilera (37) se toma la portada de octubre de Cosmopolitan para reflexionar sobre su dura vida, las críticas que ha recibido a lo largo de su carrera y cómo ha logrado sobrevivir en Hollywood. Sin maquillaje y con un look simple, asegura sentirse lista para tomar nuevos desafíos.

Algunas cosas que todos sabemos sobre Christina: entró en la escena del pop a finales de los 90, cuando era una adolescente delgada, con una fina línea de cejas y mostraba siempre su abdomen. Al igual que sus contemporáneas Britney Spears, Jessica Simpson y Mandy Moore, era un producto perfecto, que en cada una de sus apariciones lucía impecable. Christina ganó el Grammy a Mejor Artista Revelación en 2000, pero dos años después, lanzó el álbum Stripped donde se separó de su imagen inocente y apareció con unos jeans que dejaban su derrière al descubierto. Sus canciones eran más sexuales, dejando atrás su etapa de Genie in a Bottle para cantar Dirrty con una microfalda.

“Tenía la necesidad de rebelarme”, recuerda. “Me liberé de esa experiencia formulada y eliminé todo lo que sentía que era plástico, viciado o me hacía sentir muy superficial”. No todos estaban de acuerdo con darle el espacio para reinventarse. Muchos críticos no fueron amables con ella, especialmente porque era una ex Mouseketeer, cantando sobre sexo bajo sus propios términos. Algunos escritores la llamaron vulgar, arpía, provocadora y que su imagen había salido de una “convención de prostitutas”. En el programa Saturday Night Live bromearon con el video Dirrty de Christina, cambiando las palabras por otras más obscenas. “Es difícil escuchar que te definan de alguna manera”, dice.

“Recuerdo sentirme herida por un comercial de MTV en el que me comparaban con Britney como la chica buena contra la chica mala. Ser tierna e inocente era aceptable, pero ser yo misma era un problema”. Christina relata lo mal que la trataban los ejecutivos musicales. Había representantes masculinos que no se iban de la pieza cuando tenía prueba de vestuario. Las personas decían que era complicada, porque estaba exhausta y bostezaba en las reuniones. Tuvo que escuchar a otros hombres hablar cruelmente del cuerpo de otras mujeres, como si Christina no estuviera ahí.

“Amo el cuerpo femenino, nos tenemos que sentir orgullosas de él, y no es algo que los hombres puedan reclamar como suyo”, explica. “Dirrty fue muy controversial en esa época, pero hoy no sería tema. Espero haber ayudado a pavimentar el camino para establecer las reglas que dictaminan que las mujeres pueden ser la versión que quieran de sí mismas… Y estoy orgullosa de eso”. Más de una década después, las ex “chicas buenas”, como Miley Cyrus y Selena Gómez, fueron cuestionadas por sus proyectos más atrevidos, pero SNL no hizo bromas diciendo que tenían enfermedades de transmisión sexual, como lo hicieron con Christina.

Cuando se refiere a sus relaciones personales, afirma: “A temprana edad me di cuenta de que me haría cargo. Nunca quise un hombre que me dijera lo que podía o no hacer. Siempre supe que sería la reina de mi castillo”. Admite que, en cierto punto, se tomó esa idea muy literal. “Soy de ese tipo de persona que piensa: ‘¡No me vas a quebrar antes que yo te quiebre a ti!’. Pero creo que es más gratificante en esta etapa poder trabajar esa fricción y poner un espejo frente a mí y decir: ‘¿Ese es realmente su problema… O es mío?’”.


Es una perspectiva muy dura, basada en alguna de sus relaciones fallidas, incluyendo su primer matrimonio con el ejecutivo Jordan Bratman, con quien tuvo a su hijo, Max. Una lección crucial: evita emparejarte con otra estrella. “He tenido oportunidades, pero no es mi estilo salir con personas de la industria”, dice con una sonrisa a medias. “Tiene que haber algo malo contigo si quieres estar en este negocio. O sea ¡hola! Definitivamente tengo mis problemas. Creo que solo puedo soportar una (celebridades) en la relación y yo tengo que ser esa”.

Los últimos cuatro años y medio ha estado comprometida con el productor Matthew Rutler (33), a quien conoció en el rodaje de la película Burlesque. Con él tiene una hija, Summer Rain. “Su prolongado compromiso no se deba a que tengan dudas”, asegura. “Simplemente no tenemos tiempo para preparar un matrimonio. Soy planificadora y perfeccionista. Quiero que todo salga bien”. Mientras tanto, Christina está en la dinámica de una relación de larga duración. “La rutina puede ser monótona”, admite. “Tienes que ser espontánea. Una persona sexual que se siente cómoda en su propia piel. Ser aventurera es importante para mí, me gusta hacer viajes en la carretera”.

Últimamente, Christina ha estado pensando sobre su libertad, desde su imagen de chica pop, su angustioso pasado, sus malas relaciones y la sensación de finalmente haberla encontrado. En Liberation, la canción Searching for María toma algunos pasajes de The Sound of Music, porque el personaje de Julie Andrews es uno de sus íconos. “Antes de lograr mi primer contrato, todo comenzó cuando la vi siendo tan libre en esos montes”, dice, mientras se dirige a jugar con sus hijos. Pareciera que sus penas han sido olvidadas.

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