Cerrar
Email WhatsApp Compartido por 0 personas
27.10.2010

Sello K: La infidelidad

Lo sientes en la guata. Aunque no lo hayas resuelto mental y lógicamente, tu cuerpo da señales de lo que se viene… es inevitable. Un leve temblor te recorre de pies a cabeza, tus manos transpiran y nace una necesidad imperiosa de apagar el maldito “criqueo” del Pepe Grillo, que vive en nuestras conciencias: decidiste […]

3852072443_75b246b1f6.jpg

Lo sientes en la guata. Aunque no lo hayas resuelto mental y lógicamente, tu cuerpo da señales de lo que se viene… es inevitable. Un leve temblor te recorre de pies a cabeza, tus manos transpiran y nace una necesidad imperiosa de apagar el maldito “criqueo” del Pepe Grillo, que vive en nuestras conciencias: decidiste ser infiel.

Por “X” razón tocaste lo que no debías haber tocado, besaste a quien no debías y compartiste sábanas que ahora expelen olor a sexo ajeno. Nadie dice que no haya sido espectacular, sublime e, incluso, necesario. Pero alguno podría afirmar que las drogas también lo son. La cocaína o el ácido deben crear sensaciones total y absolutamente inolvidables, pero son negativas… lo son.

“Tú me llevaste hacerlo” o “ya nunca hacíamos el amor” son algunas frases que salen de nuestras bocas para calmar la imperiosa necesidad de que la otra se meta en nuestro bote de culpabilidad y naveguemos por las torrentosas aguas de la reconciliación. Cuando lo que deberíamos hacer es subirnos a la bicicleta de la meditación y pasear por el bosque de la comprensión… solos.

La infidelidad es una opción que concierne únicamente a uno. Es una decisión que nadie toma por nosotros y, por tanto, hay que asumir como adultos que somos. A lo He-Man.

Cuando el Pepe Grillo ha recuperado la voz, escúchalo. Dale un megáfono si es necesario, porque es la única forma de avanzar. Ser infiel sólo habla mal de ti, rompe la confianza que la otra persona te depositó y te hace menos respetable.

Sigas o no con tu relación. Sientas arrepentimiento o liberación. Haya sido un buen o un mal sexo. Eso no tiene nada que ver con el único beneficio que te ofrece haber sido infiel: aprender de los errores.

Comenta este post

cerrar