Cerrar
Email WhatsApp Compartido por 0 personas
13.04.2012

Masturbación. Sí. masturbación.

Cuando uno comienza una relación de pareja seria, no de andar pinchando o cachando qué onda, hay que delinear el mapa. Discutir qué es infidelidad (aunque no lo crean para algunas es un beso, para otros acostarse con alguien), si las visitas a los familiares los fines de semana son o no obligatorias y cuánto […]

Masturbación. Sí. masturbación.

Cuando uno comienza una relación de pareja seria, no de andar pinchando o cachando qué onda, hay que delinear el mapa. Discutir qué es infidelidad (aunque no lo crean para algunas es un beso, para otros acostarse con alguien), si las visitas a los familiares los fines de semana son o no obligatorias y cuánto es “tiempo libre” para continuar siendo un individuo y no dos siameses. Sí. Hay que discutirlo para que el flujo de la relación sea lo más regular posible.

Pero les vengo a dar un dato. Hay situaciones que no entran en la negociación por dos razones. Una, porque hay personas que las dan por obvias, cuando no lo son. Y dos, por el tono morboso, escabroso o lo políticamente incorrecto del tema en cuestión. Y vamos a partir suavecito.

Los ojos son solteros. Uno puede mirar a quien quiera si hay una tracción física, es una boludez no dejar que ella o él mire a quien encontró “iluminador”. Lo vamos hacer igual, al menos si lo hacemos en presencia de la otra persona eso podría dar una ventaja. Sí! Una considerable ventaja, porque tu pareja conocerá más tu gusto y podrá alejar a quienes calcen ese estándar, ¿no lo habían pensado así o no? Y nada de “pfff no sé que le encuentras” porque eso es regar inseguridad por el verde pasto de los celos. Mal.

Ese es un tema suavecito y que aconsejo lo piensen. Pero anoche, en pleno asado adulto-juvenil (los 30 pegan señores) una de las señoritas del grupo se separó de sus amigas y se acercó donde se asa la carne. Nadie la vio, nadie la oyó. Y ella escucha a uno del grupo decir “si ayer me masturbé pensando en ella”. Horror. Pero la conversación, discusión y posterior pelea no fue por el hecho de que mi amigo estuviera pensando en otra. Sino que por el sólo hecho de haber realizado la acción.

Hay un sinfín de mitos entre las mujeres y la masturbación masculina y en este texto espero compartirlo para que se queden tranquilas. Primero, no importa cuán enamorado y absolutamente perfecta eres, la masturbación siempre estará presente. No tiene nada que ver con tu capacidad de satisfacer a tu pareja. Él no va a pensar en ti cuando lo haga. Si te tiene al lado. Y no es infidelidad hacerlo. Es en la mente de uno, pero es una necesidad biológica del hombre, es el tubo de escape a no serte infiel de hecho. Porque lo otro es que convierta su sueño erótico en realidad… ¿a nadie le gustaría no?

Sé que para ustedes el candente tema de conversación es poco comprensible, pero así estamos hechos. Y hay dos opciones, o utilizamos la palabra que comienza con “M” o somos unos desgraciados infieles de hecho. Entonces, si alguna vez escuchan eso por error, no sufran. Es parte de la vida, aunque no lo hablemos.

Comenta este post

cerrar