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29.06.2012

Sensibles versus brutos

Esa mañana Manuela se preparaba para recibir a uno de los apoderados de su curso de Primero Básico. A la reunión también iría la sicopedagoga treinteañera y soltera,  que iba bien advertida de que el visitante era guapo… del verbo guapo, de manera que no la pillara por sorpresa y se le trabara la lengua […]

Sensibles versus brutos

Esa mañana Manuela se preparaba para recibir a uno de los apoderados de su curso de Primero Básico. A la reunión también iría la sicopedagoga treinteañera y soltera,  que iba bien advertida de que el visitante era guapo… del verbo guapo, de manera que no la pillara por sorpresa y se le trabara la lengua a la primera de cambios.

Fernando, el papá de Diego, llegó hasta el colegio como es su costumbre en bicicleta. Trabaja para una ONG y una Fundación, tiene un look relajado y es preocupado por el medioambiente. Como su mujer es una ejecutiva  muy ocupada, es él quien se hace cargo de estos menesteres educacionales. Después de que Manuela había dado todo su speach miró hacia el lado, esperando que su colega agregara algo. Sin embargo, la chica estaba con la boca abierta y no había de cerrársela.

Esta fue la anécdota que desató la polémica en la mesa la semana pasada, comiendo con mis amigas del colegio ¿Qué es mejor un hombre sensible o uno bruto, pero práctico. La Josefa decía que no había nada mejor que la sensiblidad masculina, que a ella le mata ese tipo de hombre; la Manuela alegaba que ya querría que su Juaco tuviera un poco de más de esa sensibilidad maravillosa, la Constanza suspiraba recordando a su más reciente amor… un niño en cuerpo de hombre, y yo que defendía que a mí nada de sensibilidades que pa’ mina estoy yo.

¿Cuál es mejor o peor? Creo que depende de cuánto te guste “choferear la micro”. Esa es la primera pregunta que cada una tiene que responderse con sinceridad. La Josefa –por esencia– es líder. Si salimos puras mujeres, adivinen quien hace el itinerario, recoge la plata y maneja el auto. ¡Ella! ¿porqué? Porque le gusta. En mi caso, si me lo propongo también puedo hacerlo, pero es una tarea que de verdad si la puedo delegar en otro sería feliz. ¡Sí! porque las mujeres somos capaces de cruzar a nado el Atlántico si nos vemos obligadas a ello… pero si no disfrutas la travesía, pucha que cansa. Y es ahí donde digo que el sensible no me sirve, porque no sabe prender fuego, no sabe arreglar un enchufe, no sabe llegar a ninguna parte solo en auto, es más hay algunos que ni siquiera manejan.

En mi caso me costó reconocer que estar al mando de todo me agota y que no me es tan natural como pensaba. Por eso prefiero mi opuesto, aquel que me complementa: básico, lógico, práctico, que no se derrumba a la primera, y que no tenga al llanto fácil. Como dije antes: pa’ mina estoy yo! 🙂

Recuerda que si quieres puedes seguirme por Twitter @Paula_Aviles

 

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