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03.08.2012

Las riendas de tu vida

El la quiere… ella lo quiere. Sin embargo, Daniela no aguanta más que él no rompa la relación que tiene con otra mujer. Lo ha querido, esperado, comprendido… pero no da más. Sabe que ha llegado la hora de decir adiós. Quizá no haya nada más difícil que decidir el término de una relación. Si […]

Las riendas de tu vida

El la quiere… ella lo quiere. Sin embargo, Daniela no aguanta más que él no rompa la relación que tiene con otra mujer. Lo ha querido, esperado, comprendido… pero no da más. Sabe que ha llegado la hora de decir adiós.

Quizá no haya nada más difícil que decidir el término de una relación. Si es por otro, sientes culpa, si es porque se acabó el amor te preguntas si tal vez puedas permanecer allí por seguridad y estabilidad, si es porque el otro no comparte lo que esperan del futuro, más doloroso aún, ya que no hay falta de enamoramiento, sino que simplemente van por caminos separados. Lo claro es que el momento perfecto para el adiós no existe.Tampoco hay fórmulas ni recetas para afrontar la ola. Las amigas te acompañarán, dirán que el tiempo todo lo cura (es cierto, pero en el momento de catarsis no ayuda), sentenciarán que él no te merecía y que eres una mujer increíble y que pronto encontrarás a alguien más, obviamente que sí esté a tu altura. Todo sirve y se agradece con el alma… pero sabemos que cuando ellas se van, te quedas con tus pensamientos, añorando al amor perdido.

No obstante, luego de llorar unos 3 días, Daniela se levantó de entre los muertos. De pronto sintió alivio. Se había sacado una mochila de encima, la angustia de no saber qué pasaría con ella había desaparecido y aunque el futuro que anhelaba no era el que vislumbra en su actual horizonte, sí está cierta que ese “futuro” depende sólo de ella y no de las decisiones de otro. Optó por ser fiel así misma, levantar la cabeza, vivir el presente pleno, día con día, sin mirar más allá de la próxima semana, asumiendo que ella eligió el camino. Es lo que llamo tomar las riendas de tu vida y no convertirte en una víctima de ella.

Decir adiós, nunca es fácil, pero a veces es necesario…. es natural sentir miedo, pero no dejes que te inmovilice. Al saltar hacia el otro lado, tal vez te des cuenta que deberías haberlo hecho antes.

Si quieres seguirme por Twitter: @Paula_Aviles

 

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