Cerrar
Email WhatsApp Compartido por 0 personas
30.11.2012

Dejo todo por seguirte…

“Hoy es un día de emociones encontradas. Después de 8 años dejo la conducción del noticiario para ir a apoyar en otro lado”, balbuceó Consuelo Saavedra hace al menos una semana, cuando anunció que dejaba su puesto de conductora del noticiario en TVN para respaldar a su marido en el camino a la Moneda. Por […]

Dejo todo por seguirte…

“Hoy es un día de emociones encontradas. Después de 8 años dejo la conducción del noticiario para ir a apoyar en otro lado”, balbuceó Consuelo Saavedra hace al menos una semana, cuando anunció que dejaba su puesto de conductora del noticiario en TVN para respaldar a su marido en el camino a la Moneda. Por otro lado, ya se sabe que Karen Doggenweiller hará lo mismo en los próximos meses para acompañar a Marco Henríquez-Ominami en la campaña presidencial. Valientes –pensé– mientras me peinaba en el baño. Hace unos 40 años, las mujeres no habríamos tenido ni siquiera la opción de dudar ante un acontecimiento similar… “la mujer siempre detrás del marido”, era la consigna de las abuelas. Reconozcamos eso sí, que al ojo del dueño engorda el chancho… dejarlo libre por ahí también tiene sus riesgos. Pero voy más allá de los celos y las inseguridades, la pregunta es qué tan dispuesta estoy a dejar mi carrera –exitosa por cierto– por ti, porque tú consigas tu sueño… y sin pasar la factura después.

Me pongo en la situación… y ufff me cuesta. Tal vez si idealizo y digo por “amor todo vale la pena”, mi respuesta genuina e inmediata es Sí, renuncio a todo por ti. Sin embargo, cuando trato de imaginar las escenas… recoger las cosas del escritorio, apagar ese computador compañero de largas jornadas, abrazar a la gente con la que pasaste más horas que con tu familia… se los digo, el panorama se me hace cuesta arriba.

Hay algunas, como Consuelo, que tienen que dejar sus trabajos por un conflicto de ética, pero hay cientos de casos: las que han salido tras el hombre que aman porque a él se le presentó un trabajo soñado fuera de nuestras fronteras, o las que dejaron su vida pasada porque en la mitad de un viaje se enamoraron de quien vivía al otro lado del mundo; o incluso las que dejaron su religión para abrazar el credo de quien aman. Tipos de renuncias hay muchas.

Sería fácil tomar la bandera feminista y alegar que no tenemos por qué dejar de lado nuestro desarrollo personal por los sueños de otro o bien reclamar que si yo soy capaz, él también podría hacerlo, y aunque me parece muy sensato y justo, lo que veo entre las amigas, la oficina, la calle y el día a día, es que el corazón femenino es genuinamente generoso, capaz de renuncias concientes por amor a otros. ¿Y saben? Eso nos hace el sexo fuerte ¿por qué? Porque las chilenas somos intrínsicamente valientes.

>@Paula_Aviles

También puede interesarte

Comenta este post

cerrar