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28.08.2013

Tres… ¿son multitud?

Tengo un problema: me cuesta quedarme callada, a veces. Me gusta dar mi opinión, me gusta dar consejos, me gusta escuchar y analizar los problemas de la gente. Con el tiempo me he dado cuenta que eso no es siempre bien recibido por todo el mundo y que, la mayoría de las veces, es mejor […]

Tres… ¿son multitud?

Tengo un problema: me cuesta quedarme callada, a veces. Me gusta dar mi opinión, me gusta dar consejos, me gusta escuchar y analizar los problemas de la gente. Con el tiempo me he dado cuenta que eso no es siempre bien recibido por todo el mundo y que, la mayoría de las veces, es mejor aguantarse el impulso de meter la cuchara. Pero, cuando se trata de las amigas, ¿cuánto filtro hay que tener?

En temas de pareja, por ejemplo, todas sabemos que el consenso general del código femenino dicta que esos problemas se solucionan de a dos. Pero, ¿qué pasa si el amor tiene tan ciega a tu amiga que no se da cuenta que está en una relación abusiva, por ejemplo? ¿Dejarías que siga haciéndose daño porque “no es mi problema” o porque “tiene que darse cuenta sola? O, por dar otro ejemplo, ¿qué pasa si pillas al pololo de tu amiga poniéndole el gorro? ¿Le dices?

Todo depende del contexto, claro está, pero yo soy de la opinión de que una pasa a formar parte del problema si no se interfiere de alguna forma. Por lo menos a mí, poniéndome en el lugar de mi amiga, me gustaría que me dijieran. Ahora, me ha pasado y cuando me lo han dicho (“Fran, tu pololo te hace pésimo”) siempre lo he descartado pensando que en realidad hablan sin saber. Pero con el tiempo lo he agradecido y me he dado cuenta de que se preocuparon por mí cuando debían hacerlo.

Dar una opinión es simplemente eso: decir lo que piensas con respeto y paciencia y, creo yo, decirlo una vez es suficiente. Es ofrecer de buena fe un poquito de ayuda desinteresada y si tu amiga decide aceptarla o no, es otro cuento.

Mi punto es que no deberíamos tener tanto miedo de opinar cuando se trata de gente que queremos, sea cual sea el asunto. Es parte del vínculo de confianza poder dar y recibir algo de crítica constructiva que, si se trata de una amistad fuerte y verdadera, siempre estará motivada por amor y cariño.

Ustedes, ¿qué tanto opinan de la vida de sus amigas?

Un abrazo,

Fran.

@franolatte

 

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