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25.04.2017

#RELATOSDEUNASOLTERA: El Sultán

En un libro que estoy leyendo decía que si uno se crea en la mente su propia realidad y empieza a vivir como si lo que desea ya pasó, comienza a atraer eso que tanto anhela. Y lo primero que se me ocurrió fue pensar en… ¡¡Obvio un “mino que me quiera de verdad”!!

#RELATOSDEUNASOLTERA: El Sultán

Por eso empecé a imaginarme un tipo bien rico, de esos que actúan en las teleseries turcas… Por qué se preguntarán? Es que el otro día haciendo zapping me quedé pegada en una escena donde salía un tipo que era pa’ volverse loca y se te cayeran los dientes de la calentura. Moreno, alto, mirada profunda, dientes blancos y sonrisa preciosa, de esos hombres que huelen a testosterona, o sea un machote de la mejor ley.

Quedé tan pegada que busqué al actor en Google. Se llamaba Burak Özçivita, así que definí que empezaría a ser mi “nuevo sueño erótico”. Después de “mi investigación” imaginé varias cosas, desde la más naif como mirar abrazados un atardecer hasta una bien hot donde me hacía el amor con furia y luego mirarnos por primera vez jajaja, esta imaginación mía… Por eso me entusiasmó esto del libro de crear una situación en tu cabeza para que se torne real.

Entonces me animé y pensé en este turco bendito siendo mi partner que me amaba a toda prueba y hacía que mi vida fuera mejor, obviamente tirándome como los dioses. Bueno y en esto de imaginar al compañero de mis sueños como el señor Özçivit, a los días me toca ir por la pega a una charla que daba un tipo de una marca internacional muy prestigiosa. Era todo muy exclusivo, por lo tanto éramos solo 25 invitados, solo mujeres de diversos medios de comunicación.

Conocía a un par de colegas y mientras conversaba con ellas aparece un mino de terno impecable que me hizo decir “para mis adentro”… ¡¡Me gusta!! ¡Qué buena facha!… Es como exótico, tiene un look de ser como de India. Piel morena, ojos miel como rodeados por una sombra más café y dientes como la nieve… en definitiva tenía pinta de un brahmán hindú.

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Se dio un par de vueltas, conversó con gente que estaba en el salón y desapareció. Luego la representante en Chile de esta marca nos saluda y presenta al expositor … Siiiiiiiiii, era él, al mismito al que le había echado el ojo. Hipnotizada no aparté mi mirada hacía el escenario, porque además de rico se mostraba elocuente, simpático, inteligente y lleno de seguridad, ese ingrediente que calienta tanto al cuerpo como a la cabeza…

Sé que lo digo siempre, pero pucha que es afrodisiaco un tipo seguro y empoderado. Cuando estaba dictando la charla, de un segundo a otro se dirige a la mesa donde yo estaba y nuestras miradas chocan, saliendo rayos y centellas. No me quise pasar rollos, porque era darle rienda suelta a la ciencia ficción y eso siempre me trae malos resultados. Sin embargo, nos miramos de nuevo y esta vez fue tan heavy que la mina que estaba a mi lado me dice: “¡Oye qué onda!, ¿flechazo?” Me reí y me puse igual que pendeja, roja como tomate.

Confieso que no pude concentrarme en lo que exponía, porque mi cabeza ya estaba experimentando varias posturas del kammasutra. ¡¡¡¡Amigas!!!! Ocurre lo inesperado, invita a pasar al escenario a otros tipos de su team para que hicieran unas demostraciones de ciertos productos.

Cuando estaba toda la atención del público en esa performance, “El Sultán” (así le voy a decir por qué a pesar de tener más pinta de hindu le cae perfecto el nombre) aparece al lado mío y me toca el hombro diciéndome: “Al parecer este papel es tuyo”… Solo lo miré con intriga y abrí la hoja que me entregó y salía escrito: ¿Te tomarías un café conmigo, después de que termine esto? Ah! y entre paréntesis decía (en 5 min paso y me respondes en este mismo papel, déjalo encima de la mesa y lo leo).

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La mina de mi lado cachó todo el rollo y me avivó el fuego: “Guevona dale, yo ni la pensaría… el mino lo tiene todo, además “el medio cargo”… esta no la contai dos veces” jajajaja.

Me reí nerviosamente y cuando lo vi pasar por detrás de mí en busca de la repuesta le dibujé en la hoja una cara feliz en señal de SÍ . Terminó la charla y no sabía que hacer, hasta que mi “colega cómplice” me dice: “Yo te apaño, conversemos un rato en la puerta y esperemos 10 minutos a que llegue”. Estábamos muertas de la risa por la diablura medio infantil que estaba pasando… y en eso llega el sultán vestido de ejecutivo top.

Nos saluda y nos pregunta el nombre y dónde trabajamos. Al acercarse sentí su perfume que era muy rico y además vi sus manos grandes e impecables. (¡Tranquila asesina, me autoexclamé!)

¿Nos tomamos un café? Nos dice, miré a mi nueva “socia” con cara de ‘no me abandones aún’ y ella responde: ¡Pero claro! Gracias aunque solo puedo estar en 15 minutos, porque ya pedí un taxi que viene por mí.

Bajamos a una especie de hall donde había una gran barra y mesas alrededor. Pedimos el café y el sultán le dice a mi nueva friend: “Te quiero contar una cosa. Esta mujer (apuntándome a mí) me tiene cautivado, te lo cuento porque quiero que seas testigo de la confesión que le estoy haciendo a ella”. Yo pa’ dentro, muda y escucho que le responde: “Parece que hoy es tu día de suerte, porque está soltera y me imagino que tú también”…

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Que mieeeeeeedo !!! Ya veía que la respuesta era: “No, pero creo en el amor libre” esa frase imbécil que me tiene podrida. Y dice fuerte: “Soy soltero, sin ningún tipo de compromiso” Me hice la rubia tonta y solo me reí como si estuviera haciendo un chiste. Suena un celular y era la llegada del taxi de “nuestra cómplice de amor”, quien se para y nos dice: los dejo “al uno con el otro muy bien acompañados. Se que lo van a pasar muy bien”.

La conversa continuó y de la nada aparece el mozo ofreciéndonos una copa de espumante “Por cuenta de la casa, es una costumbre del hotel ofrecerla a las 19 horas”. Me sentí en peligro, ya que el champagne me pone atrevida…. pero una copita, no me iba a hacer nada. Además, no podía quedarme mucho más tiempo, porque mi cuñada presentaba sus pinturas en una galería de arte a las 20 hrs.

Tú te ríes de lo que dije Amanda, pero es verdad, me quedé flechado contigo y tengo ganas de seguir estando acá conversando. Mira, porque no vas a tu compromiso y luego vuelves para que cenamos juntos”. Me subió la sangre a la cabeza nivel Dios, porque me imaginé al Sultán haciéndome suya en una cama con esas barras de madera donde caen esos blancos cortinajes.

“Déjame ver cómo va la inauguración y te aviso” (por supuesto ya me había pedido el teléfono… cuando lo hizo me llamó de inmediato para que su celu quedara registrado en el mío. Después de la llamada me lo pidió, pues supuestamente su apellido era muy difícil de escribir… yo inocente se lo entregue y se identificó como: “Nashir de Amanda Lios” … Me hizo mucha gracia fue demasiada ingeniosa la autodenominación).

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Me fui a la galería de arte y no pesqué a nadie de mi familia que estaba presente, ya que solo en mi cabeza estaba la pregunta: ¿Voy o no a comer con él? Luego de tanta paja decidí que no, porque igual de noche y con todo ese coqueto previo la cuestión iba a terminar en cama, así que me fui a mi depa y apagué el celu pa no tentarme en caso de recibir algún mensaje de ese hombre con ojos de mapache.

Traté de dormirme lo más rápido pa no seguir pensando si había hecho bien o mal. Al día siguiente al encender el teléfono tenía llamadas perdidas y varios WhatsApp, pero ninguno de mi exótica tentación. Sin embargo, al rato me llama (¡Como hacen los hombres decentes pues! Los tipos caballeros no mandan WhatsApp cuando le interesas).

¡Hola cariño! ¿Cómo estás? ¿Tendrás tiempo para juntarnos a almorzar? Tú recomiendas el lugar y paso por ti. Imposible decirle que no a una invitación así, por lo que le dije que fuera a buscarme a las 13:30. La mañana se me hizo eterna en el trabajo, pero llegó a la hora justa. Cuando me vio se bajó del Uber, me dio un beso en la mejilla y me dio un abrazo tan rico que me hubiera quedado ahí por horas.

Llegamos al restorán y empezamos a conversar de lo humano y lo divino. Pasaron las horas volando y ya era necesario regresar al trabajo. Pidió la cuenta y cuando estamos esperando me dice: “De haber sabido que te conocería hubiese tomado mi regreso para el domingo en la noche (era viernes)”, ¿Pero sabes? Te propongo dos opciones: te invito a Miami para que me vengas a ver y yo cancelo todo compromiso por una semana. La otra alternativa es que yo vengo a Chile en una fecha que nos acomode a ambos y nos escapamos al sur, que me han dicho es muy lindo”

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“Mmmm me gustó la segunda opción, le dije (la primera era la raja, pero es mejor jugar de local cuando no se conoce mucho al personaje) así que planea tu regreso para junio. Ve tu agenda, yo la mía y nos fugamos a algún lugar donde podamos mojarnos con la lluvia”. Lo dejé loco con la respuesta, así que me dio su mano como señal de cerrar el acuerdo y señaló: ¡¡¡¡entonces nos vemos en junio!!!!

Llegó el Uber y nos fuimos conversando de posibles ciudades del sur que podríamos visitar, pero como todo lo bueno termina llegamos a la dirección donde está mi trabajo. Se bajó, le dijo al chofer que lo esperara y me acompañó a cruzar la calle. Le di las gracias por su invitación y por la tarde tan entretenida que pasamos. Me abrazo, me miró a los ojos y me dijo: “En junio nos vemos, pero estamos hablando. Eres lo más lindo que me pasó en este viaje”.

Sonreí y lo miré con mi carita de gato con botas en Shrek. Me volvió a abrazar y me dio un suave “beso” en los labios (fue un toponcito, nada de abrir la boca). Volvió a tomar el caballo de acero con ruedas en el se trasladaba y se alejó mi sultán, mientras yo esperaba el ascensor cantando la sabia y recomendable canción de Rafaella Carrá “para hacer bien el Amor hay que venir al sur, lo importante es que lo haga con quien quieras tuuuuuuu”.

¡¡¡Escríbeme y cuéntame tus chascarros!!! amandaliossoltera@gmail.com

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