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20.06.2017

#RELATOSDEUNASOLTERA: El regreso del Sultán

Llego junio… Dicho y hecho, arribó el sexto mes en el cual quedamos de comunicarnos con el Sultán y se hizo presente con un mensaje en WhatsApp que solo decía ¡HEY!. Juro que se me paró el corazón por algunos minutos…

#RELATOSDEUNASOLTERA: El regreso del Sultán

Y dije pa’ mis adentros: “Concha, capaz que esté en Santiago y me diga que nos juntemos a planear el viaje”. Lance mi plegaria express y crucé los dedos para que esto no fuera así, porque de verdad entre mis ires y venires con el gringo y el internacional, ¡¡¡es suficiente!!! A pesar de que con ninguno tengo algo sólido y donde yo diga aquí quiero quedarme… Y para que voy a entrar en explicaciones de porque NO, si ya ambas historias están archi repetidas y sabidas.

Precisamente hoy hablábamos de eso con Beto, mi amigo que como saben es más niña que yo, eso se lo digo siempre y le encanta ser bien mina a pesar de ese cuerpo de machote, jajajaja.

Él me ayuda a mirar la realidad siempre desde un ángulo que jamás había imaginado, lo cual ayuda mucho, pues permite exorcizar esos pensamientos que “debo” llevar a cabo frente a mis vínculos con los minos. Es heavy como me sirve cruzar a la vereda desde donde Beto ve las cosas, es un panorama lucido, menos víctima y obviamente sin tanto rollo y dolor. Por ejemplo, hoy hablamos de lo que yo creía como ley y es: “Para que te vas a meter con alguien que no te tinca mucho la situación que vive, ya que conocerlo te expone a engancharte y quedarte con ese amor guardado porque lo más seguro es que no se pueda dar, producto de esos inconveniente”.

Yo sostengo que es innecesario porque es un pasaje sin destino seguro. No obstante, Beto me dice que esa postura está llena de fantasía, porque a su juicio, uno no se engancha siempre de alguien que solo te gusta a la primera, porque para engancharte necesitas tiempo e historia, o sea, que hayan pasado acontecimientos varios para que se formen vínculos y sentimientos. Engancharse antes según él es un infantilismo, porque nadie se enamora de forma madura de quién no conoce, ya que en el camino podrías descubrir que no tiene cosas en común contigo o también existe la opción de que te empiece a gustar mucho… Pero sin la recopilación de información, eso que da el día a día, será imposible embarcarte en una relación o desechar.

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De acuerdo a esta lógica, le debería dar una oportunidad al gringo y no cerrarle la puerta como lo he hecho hasta ahora, por tener esas ganas de tener un ramillete de minas que le muestren distintas posturas del kammasutra.

Según Beto, yo no tengo porque competir sino que solo vivir lo que quiero con él, de acuerdo a lo que me parezca. Obviamente, con las medidas de seguridad que requiere y jamás pasarme el rollo de si esto pinta para historia de amor, si se da la raja y si no, fue porque alguno se desencanto en el camino. Ahora igual hay que tener en cuenta la postura de él… pero la movida es que no perturbe su posición, ya que hasta el mismo podría comerse sus palabras si surge el sentimiento fortuito hacia mí… eso nadie lo sabe, no yo, no él.

Entonces adiós a la sola ilusión de querer un compañero y poner esa proyección en el primero que aparezca porque te gusto un poco, primero hay que darse tiempo para saber quién es y si hace el match verdadero.

Igual está pa’ pensarlo…

Luego de mi reflexión, retomo con el Sultán... Frente a ese WhatsApp quise sonar cool y ultra relajada, así que le respondí: ¡Hey! Veo que eres un hombre de palabra, ¡¡¡me viniste a buscar!!!

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Él: Algo así, ¿te puedo llamar?

Yo: Sí, pero en una hora más, estoy en un almuerzo… (De verdad estaba en eso, pero principalmente le pedí una hora para bajar la emoción y pensar varias alternativas de respuestas frente a lo que podría pedir… ¡¡Pucha que somos complicadas las minas!!)

El asunto es qué pasó la hora y el Sultán llamó:

Él: Hola cariño (con su tono Miami abc1). ¿Cómo estás? Mi amor no he llegado a Santiago, pero en julio voy a Buenos Aires y luego de ese viaje, quiero concretar lo que acordamos, ¿qué me dices?

Yo: Hola!!! Eeeeeeeeeh (como guevona, sí me quedé pegada… es que estaba nerviosa nivel dios) y ¿cuándo vienes?

Él: Mira, debo estar allá la semana del 17 de julio, por eso quiero que me digas cuándo te viene mejor viajar, si antes o después de esa fecha. Necesito que me digas para sacar pasajes a Santiago y Buenos Aires. Además, de acuerdo a lo que me digas de donde me quieres llevar, saco ticket y hoteles en el sur de Chile.

Me puse nerviosa full, porque algo me decía que es como medio arriesgado irme así como así con un tipo que no conozco… De verdad que no estoy siendo vieja cu%#*~, pero es una semana… Yo igual tengo que reconocer que soy mañosa y capaz que al primer desacuerdo agarre mis maletas y me devuelva. Siempre le hago caso a mi Pepe Grillo personal que me habla al oído y en ese rato me decía: “Amanda traaaaanqui, piensa bien, no sabes quién es”.

De un segundo a otro tuve la repuesta perfecta.

Yo: Nashir, la semana anterior al 17 tengo un viaje de trabajo por 4 días a Perú y no puedo (es verdad, así que solo diría una mentira). Y la semana del 24 tengo que presentar unos proyectos ultraimportantes de la pega (eso era una vil y sucia falacia)… Así que te propongo algo… ¿por qué no te vienes cualquiera de esos fin de semanas, antes o después de Baires y podemos salir a comer, ir a alguna viña o conocer Valpo? Creo que es mejor, antes de ir al sur sin conocernos.

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Él: Mmmmmmm, pensé que podrías decirme algo así y te entiendo, aunque yo creo que lo pasaríamos muy bien, pero te dejo libertad de acción. Respecto a tu propuesta, la tomo e iré el fin de semana 21, 22 y 23. (No lo escuche feliz, aunque tampoco enojado)

Yo: (Haciendo como que no caché su amurramiento le digo) ¡¡Fantástico!! Me parece excelente, entonces pensaré en un panorama entrete para que conozcas algo de Chile.

Él: No sabes todo lo que he pensado en este encuentro… tengo unas ideas que te harán recordarme por siempre. Desde ahora voy a poner mi imaginación aún más traviesa para que cuando nos juntemos el encuentro sea fuego puro.

Yo: (La verdad es que me desconcerté porque no era lo que espera oír) Ja, ja, ja, ja, veremos qué ocurre, creo que es mejor no planear tanto.

Él: ¡¡¡Noooo!!! Todo lo contrario mi amor, quiero que aprovechemos el tiempo lo más que se pueda y debe ser todo con mucha pasión.

Menos me gustó lo que dijo, pensé que le podría romanticismo y galantería, tal como había sido la primera vez que nos vimos. No sé, sentí que me habían cambiado a mi idílico Sultán, que hablaba menos y conquistaba sutilmente con conversaciones interesante y miradas penetrantes.

Ante esa impronta tan evidente de dejar claro que tiene puras ganas de tirar como conejo desde el instante uno en que nos veamos, me empezó a dar una lata espantosa, porque no es necesario ser tan evidente si uno ya está grande. Quería dejármelo claro desde el ya, para que sepa con que debo cumplir. Si es así, me parece que genera el efecto contrario… Si ya no estamos en la época de las cavernas donde el hombre impone por su condición de macho líder de la manada y la mujer acepta.

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¿¿Qué onda??? Juro que quería pensar que no estaba escuchando ese discurso tan desafortunado, por eso preferí decirle:

Yo: Debo cortar me están llamando a una reunión, te dejo. ¡¡¡Hablamos!!!

Él: Adiós mi vida, ya empiezo a pensar en ti y en lo que haremos juntos.

Acto seguido me manda una foto de él con cara de “Soy el lobo caperucita, prepárate para ser mi plato”…

Estoy segura que este guevón reprobó el manual de conquista tomo 1. La sensación extraña que me dejó la conversa me duró todo el día y me movía entre dos aguas. No sabía si quería que esto se hiciera realidad o de acuerdo a como esto se estaba dando, que no me estaba gustando, le diría mejor que no podría verlo por alguna chiva cuática que inventaría.

Para quitarme ese sabor a derrota, dejé de pensar en la cuestión y pensé que al día siguiente todo sería mejor.

Y al día siguiente en la tarde me llega una selfie de él con la lengua afuera. No.

No era cara de morisqueta, sino cara de caliente degenerado. ¡¡Juro que cuando lo vi me empecé a encabronar en mala!! Que se habrá imaginado este guevón, porque vive en gringolandia, tiene plata, trabaja en una empresa importante y es rico puede andar pensando que las minas están a su servicio listas y dispuestas a querer hacer lo que el ordena…

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No pues mijito, si ya esa época pasó… Hoy nadie es amo de nadie y la mujer sí tiene cosas que decir, y más yo que soy chúcara, soltera por convicción y que me he revelado ante la mínima actitud de posesión.

No le respondí nada, pa que el silencio hablara solo… Pero no, no acusó recibo porque me escribe otro mensaje pidiéndome que me saque una foto haciendo algo de lo que tengo pensado hacerle en el sur.

Ahí perdió aún más bonos… No le he escrito y me preguntó si algo me pasaba… En eso estoy, viendo qué le digo y qué quiero hacer… No veo bien esto, porque tengo ganas de mandarle un par de chuchas por audio. La otra opción es respirar hondo y decirle que lo que hace me molesta.

Estoy en eso… ¿Ser o no ser?

¿Qué me aconsejan Uds? ¡Las leo!

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