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Karen Uribarri
Por Foto portada: Henri Meilhac en Unsplash.
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23.04.2018

La clave en la estimulación femenina

Regresa nuestra columnista y terapeuta sexual, Karen Uribarri, con sus mejores consejos para un buen sexo.

La clave en la estimulación femenina

En el último tiempo he oído -felizmente- como muchas mujeres y hombres han comenzado a validar la importancia del clítoris en la sexualidad femenina satisfactoria. Sin embargo, me doy cuenta de que la gran mayoría, como buenos alumnos, han reunido los esfuerzos en sólo esa zona y en la penetración. ¿Y qué pasa con el resto de los puntos exquisitamente sensibles?

Debemos recordar que las mujeres somos muy de tacto y, aunque hay varias que se excitan con estímulos visuales, lo cierto es que a todas las pasan cosas si les acarician los lugares adecuados, sobre todo cuando ya en el momento intenso del encuentro, ambos cuerpos se rozan desnudos y pasan a llevar esas zonas erógenas. Y, es más, algunas veces el clítoris se encuentra o muy escondido o muy expuesto (lo que podría provocar dolor al tocarlo así sin más) y el aperitivo de caricias ayudan a lubricarlo y potenciar la ‘calentura’ del momento. Recuerden que cualquier situación de displacer hará decrecer la excitación e incluso ponernos reticentes al encuentro.

¿Qué lugares son ricos de acariciar? El borde entre las nalgas y el muslo, por ejemplo. Una zona hiper sensible, en la que incluso puede producirse algo de cosquillas. El contorno de las curvas de la cintura y cadera. Si se recorre con los labios, eriza la piel y produce algo rico.

Si sigues bajando, el pubis tiene muchas terminaciones nerviosas que lo hace sensible al tacto, así como los labios de la vulva y el perineo. Y más abajo pueden besarse la cara interna de los muslos y las pantorrillas. Incluso, hay mujeres a las que les excita mucho las caricias y besos en los pies.

El cuello, los pezones son lugares que muchas describen como especiales. Pero los hombros y la cara interna de los brazos también tienen muchas terminaciones nerviosas que las hacen acariciables.

Es importante comprender que las zonas recién expuestas no siempre reaccionan igual. Por ejemplo, después de un orgasmo, puedes quizás que no las vuelvan a tocar. O cuando estás muy estresada o preocupada.

La idea es que, para potenciar el cuerpo y sus puntos erógenos, se den tiempo para ricas y distendidas sesiones de descubrimiento y caricias, a buena temperatura, con luz sutil (lo suficiente para alcanzar a ver, pero no para encandilar) y con la única intención de provocar en la pareja, otras ricas sensaciones en lugares no comunes y sin el único objetivo de la penetración. Disfruten sólo sentir y gozar.

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