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Por Autor: Silvia Lorente. Nota original en: Cosmopolitan.com/ES
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04.12.2018

¿Cómo superar una ruptura?

Ayudamos a todas nuestras Cosmolovers que tienen el corazón roto.

¿Cómo superar una ruptura?

Ay, chica Cosmo. Tu click en este post nos indica tu realidad: te han dejado. No es únicamente que haya terminado tu relación, no, es que aparte de eso, te-han-dejado. Y lo único que te apetece es escuchar canciones tristes. Porque una ruptura no es ruptura si no es acompañada con la playlist más sad de Spotify.

Te entendemos. Y fuera de broma, lo estás pasando mal. Porque no te lo esperabas, tú no buscabas esta situación, pero la realidad es que esa relación ha acabado y ahora tienes que poner de tu parte para pasar página. Es duro, pero lo conseguirás, porque como ya te han dicho tus amigas, “el tiempo todo lo cura”. Pero no has entrado aquí a leer lo que ya sabes, claro que no. Por eso iremos un paso más allá y te expondremos varios puntos a tener en cuenta para superar que esa relación está acabada. Y que, aunque te llevas muchas cosas y has aprendido un montón, ya no merecía la pena.

El control de la tristeza

Después de las fases que psicólogos y otras teorías desarrollan, antes de la aceptación final, hay un periodo transversal de tristeza. Entre el shock, la negación, la rabia y la culpa, la tristeza es un sentimiento que abruma y que suele predominar o aparecer en diferentes momentos del día. En el libro Inteligencia emocional, de Daniel Goleman, el autor habla de la tristeza, que es el estado de ánimo del que la gente más quiere deshacerse. Sin embargo, apunta, “no debería evitarse a toda costa porque, al igual que ocurre con cualquier otro estado de ánimo, tiene sus facetas positivas. La tristeza proporciona una especie de refugio reflexivo y nos sume en un periodo de retiro y de duelo necesario para asimilar nuestra pérdida, un período en el que podemos llevar a cabo los ajustes psicológicos pertinentes y, por último, establecer nuevos planes que permitan que nuestra vida siga adelante”.

Es bueno conocerse en la tristeza y saber recurrir a herramientas mentales para terminar saliendo de ese estado. Eso sí, si bien la tristeza es útil, la depresión, en cambio, no lo es. Y para evitarla es esencial ser conscientes de que la tristeza es pasajera y, si se necesita, la psicoterapia y la medicación pueden ser de gran ayuda.

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Los elevadores del estado de ánimo

Según Goleman, la táctica más extendida para combatir la tristeza son las actividades sociales, es decir, salir a comer, ir a ver un acontecimiento deportivo, ir al cine y, en definitiva, compartir actividades y no aislarse en exceso, aunque eso sea lo que nos pida el cuerpo.

Llorar también es necesario. “El llanto puede constituir un método natural para reducir los niveles de neurotransmisores cerebrales que alimentan la angustia. Pero, aunque el hecho de llorar puede romper a veces el maleficio de la tristeza, también puede obsesionar a la persona con la causa de su aflicción. La idea de que «el llanto es bueno» resulta un tanto equívoca porque, cuando refuerza el ciclo de pensamientos obsesivos, sólo sirve para prolongar el sufrimiento”. Así que permítete llorar, llora mucho, pero prioriza la distracción. Hoy tenemos herramientas a la carta, como Netflix… Podríamos afirmar que estamos en la mejor etapa de la historia para que nos dejen, porque en nuestra mano está conseguir evadirnos cuando lo necesitemos.

Goleman también recomienda el ejercicio aeróbico. La eficacia del ejercicio parece radicar en su poder para cambiar la condición fisiológica provocada por el estado de ánimo: sentir tristeza constituye un estado de baja activación y el aeróbico eleva el tono corporal. Por el mismo motivo, las técnicas de relajación –que reducen el nivel general de activación física— funcionan adecuadamente para tratar la ansiedad (que es un estado de alta activación fisiológica) pero resultan inadecuadas para el tratamiento de la tristeza.

Los autorregalos y placeres sensoriales constituyen otro antídoto muy difundido para combatir la tristeza. “La aproximación más constructiva para elevar el estado de ánimo consiste en proyectar una actividad que pueda proporcionarnos un pequeño triunfo o un éxito fácil” como, por ejemplo, hacer alguna tarea que llevábamos tiempo procrastinando. O un cambio de imagen, aunque sólo sea en la forma de vestirnos o peinarnos (incluso un corte de pelo nivel Ariana Grande), también puede resultar beneficioso.

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La reestructuración cognitiva

Siguiendo las líneas de Goleman, este es uno de los antídotos más eficaces contra la tristeza y la depresión. Para que nos entendamos: ver las cosas desde una perspectiva diferente. (Algo que seguro que ya te han dicho, eh). Y es que lo más normal tras el fin de una relación es caer en el error de tener pensamientos autocompasivos, que no hacen más que fortalecer la sensación de desesperación. Sin embargo, “el hecho de recapacitar y reconsiderar los aspectos negativos de la relación o de ver que esa relación de pareja no era la adecuada —en otras palabras, reconsiderar la pérdida desde una perspectiva diferente, bajo una luz más positiva— puede servir de adecuado antídoto a la tristeza”. Y para esto es muy útil contar con ayuda de un psicólogo, psicóloga o recurrir al coaching.

Pero vamos al grano

Cualquier cosa que digan expertos, teorías e hipótesis son simplemente cuestiones que te pueden ayudar, pero la mejor herramienta eres tú, tu mente, tu autocontrol. La capacidad de bloquear y no recrearte en pensamientos nostálgicos, negativos, y aceptar que el pasado son simplemente recuerdos que nos construyen. Acepta la situación y mira hacia adelante. Conseguirás pasar página. Prometido.

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