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Por Autor: Ana M. Jiménez.
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08.01.2019

7 posturas para experimentar en la playa

¡Es hora de divertirse en pareja!

7 posturas para experimentar en la playa

Que levante la mano quien no haya vivido alguna vez una escena hot a la orilla del mar (o al menos fantaseado con la idea). Y es que, según el informe Los jóvenes y el sexo, el 55% de los millennials considera que la playa es el sitio ideal para experimentar encuentros de este tipo. El verano, además, alimenta este deseo, ya que dispara la libido hasta el infinito (la culpa la tienen los rayos ultravioleta, que aumentan el nivel de testosterona en los hombres y de estrógenos en las mujeres). Si quieres probar y te estás preguntando cuáles son las mejores posturas para un encuentro en la arena, la respuesta está clara: aquellas en las que nadie se dé cuenta de lo que sucede, ya que realizar esta práctica en público está prohibida en la mayoría de los países. Ahora que ya lo sabes, puedes disfrutar de un “sex on the beach” con estas poses.

1. El pulpo romántico

Aprovecha los días de oleaje suave para experimentar una sesión hot dentro del agua (siempre y cuando esta no sobrepase sus cinturas, porque tampoco es cuestión de morir ahogados). ¿La clave? Con tu Mr. Big de pie, súbete rodeándolo con ambas piernas mientras él te sostiene. Estarás tan cómoda y relajada que incluso podrás dirigir el ritmo. Alternativa: no mover ni un dedo y dejarse llevar por el vaivén de las olas.

2. La pelota

Una inocente pelota inflable puede darte mucho más juego de lo que tú crees. Busca una que sea grande e ínflala todo lo que puedas. A continuación, súbete boca abajo y apoya tu estomágo sobre ella con las piernas abiertas. Pídele a tu pololo que se ponga detrás, de rodillas. Los movimientos deben ser muy suaves para evitar que el balón se desplace y terminen en el suelo. Otra opción es que te ubiques boca arriba, con la espalda apoyada y la pelota a la altura de los lumbares. De este modo, el punto G se estimula a fondo. Eso sí, para esta alternativa, es mejor quitarle un poco de aire al balón: así estarás mucho más cómoda y relajada.

3. La flamenco mágico

Un flotador en forma de flamenco te hará pasar muy buenos momentos dentro (y fuera) del agua. Ponlo en la arena y dile a él que se acomode. Siéntate encima, mirándolo a los ojos, con las piernas algo flexionadas… ¡Y acción! Esta postura resulta muy versátil, ya que permite ir variando el ángulo: si se abrazan, el pubis presionará el clítoris y aumentará tu excitación, y si se inclinan hacia atrás estimularás tu vagina. En cualquiera de los casos, ¡siempre sales ganando!

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4. Juego pirata

Inscríbete par ala versión más hot de La Isla del Tesoro, Lo primero es localizar una zona con rocas (es importante encontrar un sitio alejado de miradas indiscretas). Después, imita al pirata Long John Silver y prepárate para el abordaje: de pie, apoya todo tu cuerpo en una piedra (pon una toalla para que la postura sea más cómoda). Tu pololo se debe situar enfrente de ti. Comienza con unos juegos preliminares, caricias, besos… Levanta una pierna y súbela a la altura de su cadera, rodeándola, abrazando su derrière: esto te permitirá controlar la fuerza e intensidad de los movimientos, según hagan más o menos presión durante el acto sexual. Mientras, él puede envolverte con sus brazos (y de paso, ayudarte a sujetar la pierna, que no viene mal). Aquí la sensualidad se potencia gracias al contacto visual y, sobre todo, táctil (los expertos aseguran que la piel es uno de los mayores órganos erógenos).

5. La Sirenita

Si fantaseas con convertirte en una ninfa marina, es el momento. Acuéstate de lado sobre la toalla, con el codo apoyado en el suelo, de modo que tu cabeza repose sobre tu mano. Dobla las piernas ligeramente y sitúate de espaldas a tu pololo. ¿Su misión? Pegarse a ti en cucharita (que muchas parejas adoptan para dormir) y dedicarse a recorrer tu cuerpo de arriba a abajo con caricias. Precisamente, entre las ventajas de esta propuesta está que una de sus manos queda libre para tocar tu clítoris. Si le añades que él te penetra desde atrás, el orgasmo está asegurado.

6. El barco

La clásica postura del perrito se reinventa con esta variante en la que ambos se convierten en patrones de velero. Él, de rodillas y situado detrás de ti, será tu timón, pero la que verdaderamente manejará el rumbo de este viaje de placer serás tú. Haz el doggy style con la espalda ligeramente arqueada hacia afuera. Una vez que parta la acción, tú marcarás las directrices del encuentro con tus movimientos (hacia adelante y hacia atrás, en delicados círculos…), mientras él permanece quieto. Para tu pololo resultará muy excitante y para ti también, por el fuerte estímulo que provoca en el glorioso punto G, al cual tanto placer le debemos. ¡A sus órdenes, mi capitana!

7. La reina del swing

Pon la toalla y pídele a tu pareja que se recueste boca arriba con las piernas cerradas. Siéntate encima con las piernas abiertas y de espaldas, de modo que tu cabeza mire a sus pies (si está el mar en el horizonte, mejor). Flexiona tu cuerpo para lograr un masaje que estimule el clítoris. Acompáñate del balanceo de la hamaca y aprovecha ese movimiento orgánico para el placer de los dos.

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