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Por Fuente: Revista Cosmopolitan edición diciembre.
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17.01.2019

Sex in the shower: Cómo triunfar sin morir en el intento

Este manual te enseña a disfrutar de un sexo en la ducha sin resbalarse.

Sex in the shower: Cómo triunfar sin morir en el intento

¿Recuerdas la sensual escena de El diario de una pasión en la que Ryan Gosling y Rachel McAdams se bañaban juntos? Bien, quizás tú no dispongas de una tina redonda, pero eso no significa que no puedas imitarlos… a tu manera. Y es que la ducha tiene un punto lúdico ideal para romper con la rutina. Además, como explica Delfina Mieville, socióloga y sexóloga de Sexología Mieville (Madrid), “es el lugar perfecto para tener un encuentro más tierno e íntimo, centrado en las sensaciones y el contacto de la piel, y alejado del concepto de sexualidad lineal (preliminares y acto)”. Anda abriendo la llave…

Tus mejores aliados

Velas románticas

Si las utilizas en lugar de la iluminación artificial, crearás un ambiente romántico. Distribúyelas por el baño y elige aromas que despierten la pasión, como el jazmín, el almizcle, la canela o la lavanda. O, si lo prefieres, la vainilla te ayudará a sentirte más desinhibida.

Juguetes sexuales

Una nueva generación de toys resistentes al agua amenaza el reinado de los adorables patitos de hule. Se trata de las esponjas vibradoras. Las hay de apariencia convencional o con forma de corazón, como la de la firma Platanomelón (en Amazon). Prometen placer a discreción.

¿Debo utilizar preservativo?

Por supuesto. “El agua no protege de las enfermedades de transmisión sexual”, asegura la sexóloga Delfina Mieville. Eso sí, “conviene ponérselo antes de mojarse: resulta más fácil”, señala el doctor Antonio García Burguilio, del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

¿Existen más probabilidades de infecciones?

“Sí, pasar mucho tiempo en un medio húmedo y no secarse bien a veces provoca hongos vaginales”, afirma Mieville.

¿Disminuye la lubricación?

Con el agua no, pero sí con el uso de jabón, sobre todo si frotas en exceso. Puedes emplear un lubricante específico para la ducha.

Regula la intensidad del agua

Dirige el chorro por todo el cuerpo como si trazases un circuito. Empieza por los pies y ve subiendo poco a poco. Detente en las zonas erógenas (cara interna de los muslos, genitales, pecho…) y ejerce una presión suave para después hacerlo con más fuerza. El contraste es muy excitante.

Sube la temperatura

Comienza con 35ºC y aumenta dos grados más según te vayas acercando al clítoris o al glande. Mueve la ducha en círculos para realizar un masaje y no apliques agua fría en la vulva: “Puede producir la sensación de sufrir una cistitis, aunque no se tenga”, advierte García Burguillo.

Atenta a tus sentidos

“Concentrarte en lo que te hacen sentir los elementos que te rodean es muy estimulante”, asegura la experta Delfina Mieville. Por ejemplo, puedes experimentar con las texturas: siente las gotas de agua cayendo por la piel de tu pareja o enjabónalo de la cabeza a los pies mientras te deleitas con el tacto de la espuma (hazlo muy lentamente, no hay apuro) y después intercambien los papeles. Otra alternativa es recurrir a un aceite para darse un erotic massage (prueba Provocatife de Sensuva en Secretos de Amor). Con un gel o un shampoo de rosa o canela (son fragancias afrodisíacas) pondrás la guinda de la torta.

Dos posiciones sexuales que no fallan

El policía: Sitúate de cara a la pared con las manos apoyadas sobre esta, la espalda ligeramente inclinada hacia adelante y las piernas entreabiertas, para que tu pareja realice la penetración desde atrás. Ideal para principiantes.

La silla: Él debe sentarse en el borde de la tina y tú te pondrás encima (de frente o de espaldas, como prefieras). La estimulación del punto G está asegurada. Otra opción (más cómoda) es sentarse directamente en un piso.

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