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04.03.2009

Remedios de Felicidad

¿Cuántas de nosotras no ha soñado con que algún día existan remedios para la felicidad? Sí, así como cuando nos resfriamos y vamos a la farmacia de la esquina y pedimos un antigripal, siempre he soñado con que podamos ir a algún lugar a pedir un frasco con 100 gr. de amistad o 20 ml. […]

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¿Cuántas de nosotras no ha soñado con que algún día existan remedios para la felicidad?
Sí, así como cuando nos resfriamos y vamos a la farmacia de la esquina y pedimos un antigripal, siempre he soñado con que podamos ir a algún lugar a pedir un frasco con 100 gr. de amistad o 20 ml. de amor pasional :). ¿No sería lo máximo?

Les debo confesar que esta loca idea se me ha pasado por esta cabecita más de una vez y un frío día de Diciembre, paseando por las calles de la maravillosa ciudad de Barcelona, descubrí que no era la única loca que había tenido sueños de este tipo. Me encontré cara a cara con una colorida tienda que puso una sonrisa en mi rostro. Entré y compulsivamente empecé a acercarme a las atractivas paredes y sólo vi miles y miles de caramelos de colores alucinantes… y cuando me acerqué y empecé a leer los miles de frascos medicinales, me di cuenta de que eran mucho más que unos simples caramelos… ante mis ojos estaba la tantas veces soñada Farmacia de la Felicidad, con remedios que pensé que sólo en mis sueños podían existir.
Existían pastillas contra un mundo aburrido, contra los lunes, contra el aumento del precio del arriendo, contra el jefe odioso, contra los amigos sin imaginación o de mal humor y hasta contra los domingo de fútbol. ¡Felicidad al 100%!
Luego, en una esquina descubrí algo fantástico, que me ilusionó muchísimo mas. Se trataba de un botiquín de primeros auxilios para almacenar toda esa felicidad y hacernos la vida más dulce. ¡Sí! ¡Imagínense lo que era eso! Y lo mejor es que ni siquiera me pedían receta médica para llenarlo. No me resistí y tomé el botiquín de mis sueños y como loca lo llené con 100 gr. de amistad, 200 gr. de amor, 500 gr. de buen sexo, un poco de loca pasión y para aquellos días donde mis rulos son incontrolables solicité 500 gr. contra los rizos rebeldes. Y por si las moscas, también compré un dosis extra de creatividad.
Desde aquel mágico descubrimiento es que tengo en mi velador mi tesoro de la felicidad y cada vez que me siento rara, corro por mis Happy Pills las que, confiada de los poderes mágicos que contienen, me las saboreo en un dos por tres. Además de entregarme una sanación inmediata a mis males, resultaron bien deliciosos estos remedios llenos de pura felicidad y optimismo.
Ladies, las invito a crear su propio botiquín llenos de estos increíbles fármacos de felicidad. Para mí son todo un descubrimiento de la medicina moderna. Cuando alguna de ustedes venga a Barcelona (AQUI la dirección), no se pierda esta tienda con un concepto brillante de marketing, ya que han llevado a los adultos las golosinas de una manera creativa y entretenida. Sinceramente, cada vez que uno se come uno de estos caramelos se siente mejor, afirmando la fuerza del poder de la sugestión. Además, ahora como los dulces sin culpa, ya que no son para mí sino que contra los lunes :)). Eso sí, la gran advertencia es que estas Happy Pills pueden contener una “acumulación excesiva de felicidad y buena onda en el organismo”. Ya lo saben… para un mal día, un caramelo puede alegrarles el corazón :).
¡Que viva la medicina dulce y alternativa!

Ale.

*Girls… no se entusiasmen mucho porque son sólo dulces con un maravilloso concepto creativo. Conversamos con Alejandra y estuvimos de acuerdo en que tal vez algún día sí tengamos una pastillita para la felicidad que contenga algún ingrediente activo mágico :). Andrée

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