Cerrar
Email WhatsApp Compartido por 0 personas
25.08.2010

Sello K: Él no te volvió a llamar.

  –¿Y qué te pasa a ti?, le dije a una amiga. –Nada. Respondió ella. –Algo te pasa, y si estás así no podemos trabajar. –(…) Es que el martes salí con Pedro. –Cuál Pedro, ¿el de finanzas?. –Sí. –¿Y cuál es el problema?. –No me ha llamado. –Es jueves… a ver. Sólo esta vez […]

 cita-interior.jpg

–¿Y qué te pasa a ti?, le dije a una amiga.

–Nada. Respondió ella.

–Algo te pasa, y si estás así no podemos trabajar.

–(…) Es que el martes salí con Pedro.

–Cuál Pedro, ¿el de finanzas?.

–Sí.

–¿Y cuál es el problema?.

–No me ha llamado.

–Es jueves… a ver. Sólo esta vez te lo voy a explicar. Y no porque tenga ganas, sino porque tenemos que terminar este maldito Excel. Y con una condición…

–¿Cual?.

–Me vas a escuchar sin meter la cuchara, ¿estamos?.


Si algo aprendí en la universidad, mientras estudiaba periodismo fue la pirámide invertida. Esencialmente estipula que la información más relevante; es decir, la noticia debe ir en el primer párrafo. A riesgo de arruinar esta columna voy hacer uso de la técnica literaria en cuestión: Él no está ni ahí contigo.

Es divertido ver cómo las mujeres al principio aceptan esta realidad cuando uno se las da. Pero no sé qué pasa en sus cabezas que pasados 5 segundos comienzan a rechazar la información. Hilan mil y una teorías sobre por qué él no la ha llamado. “Tal vez perdió mi celular”, “está dejando pasar un tiempo, nunca tan desesperado”, “no ha tenido un minuto”, son frases que suelo escuchar de mis amigas. Señoritas, y de seguro una que otra señora con amante, estamos en el 2010. Tenemos más medios de comunicación que huevos en Olmué: teléfonos, mensajes de texto, MSN, Facebook, mail, Skype, ICQ, Yahoo! Messenger, BlackBerry Messenger, chat… uf! No me hagan seguir.

Si no hemos llamado, claramente es porque en nuestra cabeza dijimos ¡NEXT! El punto de esta columna no es que entiendan por qué los hombres miramos otros campos floreados, sino que no se achaquen frente a esta tormentosa realidad, y de paso no pierdan tiempo lamentándose por algo que no valía la pena. Las citas, salidas o encuentros son justamente para discriminar. Y uso la palabra con toda la fuerza de su significado.

Si decidimos invitar a una amiga a algún lugar donde se pueda conversar de a dos, solitos y en relajada privacidad es porque efectivamente nos gusta. Pero de ahí al hecho, hay mucho trecho. Si no me gustó el tema de conversación, si usaba un perfume demasiado relajante, que haya pedido una ensalada con rábanos y 2 camarones y yo tenga que pagar $12.000, o simplemente que no haya querido darme un buen beso de despedida, voy aplicar mi derecho a decir: lo pasé increíble, hablamos. Que en perfecto chileno significa: piola, pero cero posibilidad.

¿Las hace peores o menos interesantes? NO. ¿Ahora, tienen que decir que somos unos malditos, pendejos, mala clase? Tampoco. ¿Tienen que hablar con sus amigas para denigrarnos como Homo Sapiens y asegurar que parecemos más un Hombre de Cro-Magnon? Menos.

Lo sano es entender que tanto nosotros como ustedes vamos a las citas para encontrar alguien que nos complemente. Estamos sentados uno frente al otro para saber si nos une algo más que la atracción física. Ahora, si descubrimos que sólo es eso… no hay por qué despedirse con sólo un lo pasé increíble, hablamos. Un beso loco nunca está de más.

Comenta este post

cerrar