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22.09.2010

Sello K: Nunca digas No

No. Una palabra, dos letras que no demoramos menos de medio segundo en pronunciar, pero que es capaz de coartarnos la existencia y la posibilidad de ser mejores personas. ¿Me estoy yendo al chancho? No. Porque nada peor que negarse a lo nuevo, a lo impredecible, a lo intrigante. He oído todo tipo de noes. […]

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No. Una palabra, dos letras que no demoramos menos de medio segundo en pronunciar, pero que es capaz de coartarnos la existencia y la posibilidad de ser mejores personas. ¿Me estoy yendo al chancho? No. Porque nada peor que negarse a lo nuevo, a lo impredecible, a lo intrigante.

He oído todo tipo de noes. Básicos, como cuando dejan pasar la oportunidad de probar un nuevo plato en base a caracoles, hasta noes profundos e hirientes, como los que pronuncias cuando rechazas a una persona enamorada de ti, simplemente porque no se amolda a lo que tenías planeado. Son lo no sin prueba empírica. Aquellos que decimos por el sólo hecho de creer que no nos gustaría esto o aquello… son noes que matan.

Lo hacen porque estamos negando las posibilidades que (en palabras simples y comunes diría Chayanne) la vida nos ofrece para tener no sólo nuevas experiencias, sino conocer personas o crecer de alma. Si te dijeran que por no saltar en bungy vas perderás la ocasión de encontrar al amor de tu vida, ¿aún así dirías no? ¿Por qué no probar un plato de saltamontes fritos? Lo peor que puede pasar es que no te guste y lo mejor es que tu paladar haga una fiesta  y descubras tu nueva preparación favorita.

Los noes son una maldición y estamos demasiado acostumbrados a ellos. Los únicos válidos son aquellos que articulamos frente a una invitación, que ya hemos aceptado. Si no te gustó viajar a cierto país, si ya probaste un plato diferente y te asqueó o si ya saliste con alguien en una cita y no te agradó… vale. Acepto tu no.

Pero no digas No a experiencias que a tu mente le provoquen susto, nervios o intriga. Mejor di Sí a lo inusual, a lo creativo y a lo inesperado y llena tu alma. Dile sí al tipo que te convidó a salir, pero que encontraste perno, di sí a probar nuevos platos en el restorán de moda en vez del típico carne con papas, di sí a viajar a algún lugar sola. Atrévete a vivir fuera de los esquemas. Porque dentro de esos límites sabes perfectamente lo que te depara el futuro. Todo depende de qué quieras ver tras tu hombro cuando cumplas 90 años, una vida llena de aventuras y experiencias gratificantes o ser una más del montón.

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