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24.01.2011

No es huir, es vivir!

Han escuchado hablar de la “envidia sana”? Qué cosa más contradictoria, uno dice esa frase cuando le dice a una amiga o cercano querido que algo que tiene o que hará le causa envidia pero de la buena, pero no! Sorry pero la envidia sana no existe! y yo en este momento siento una envidia […]

No es huir, es vivir!

Han escuchado hablar de la “envidia sana”? Qué cosa más contradictoria, uno dice esa frase cuando le dice a una amiga o cercano querido que algo que tiene o que hará le causa envidia pero de la buena, pero no! Sorry pero la envidia sana no existe! y yo en este momento siento una envidia terrible, terrible que de sana no tiene nada.

Nuevamente una de mis mejores amigas me deja para emprender un viaje de reencuentro consigo misma (aunque la tengo absolutamente “cachá” que el “consigo misma” tiene nombre, apellido y nacionalidad italiana) y se va a vivir fuera de Chile.

Tengo claro que hará lo mismo que hace unos años atrás cuando dijo, voy y vuelo a Playa del Carmen y no supimos de ella (literalmente) en al menos un año, que tuvimos la suerte que un par de huracanes muy fuertes la trajeron obligadamente de regreso, porque les aseguro que mientras estaba la escoba en México y todo el mundo arrancaba despavorido a los aeropuertos y a refugios, ella era la única que se preocupó de guardar alcohol de reserva en una tina en vez de agua para sobrevivir.

Ésa es mi amiga de carácter fuerte. La frase más suavecita que te puede decir cuando quiere que hagas algo es “aaah no sé ná yo, la cosa es así y punto”. Y ahora se me va nuevamente. Tengo que asumir que aunque no le he dicho nada y no pienso hacerlo tampoco, me da mucha tristeza que se vaya, ella es un pilar fundamental para mi junto  a mis otras amigas que son como si fueran mi familia sanguínea, les di el rol a todas (sin que estuvieran de acuerdo ni que quisieran) de ser prácticamente mis hermanas y consejeras y no puedo evitar sentir que sin ella no es lo mismo.

El viaje de mi amiga me ha tenido pensando estos días y es que creo que si hay algo en la vida que me gustaría hacer es “arrancarme” a otro país un buen tiempo y digo “arrancarme” porque aunque mi amiga no quiera asumirlo, este viaje y encuentro “consigo misma” es una nueva escapada de cosas que aquí ya no puede solucionar. Ahora, irse arrancando por un año a un lugar paradisíaco es lo mejor que te puede pasar, porque allá donde va, Playa del Carmen, es un lugar donde no tienes edad (por ende sus 33 años no son un tema) y no se ve como una mujer que ya se le está pasando el tren que huye para carretear, sino que se ve como una mujer decidida que quiso aventurarse en su proceso de reencuentro con su yo interno.

Y me dan unas ganas terribles de agarrar tres pilchas y una bolsa (porque todas se ríen que siempre me compro maletas pero si salgo, meto todo en bolsas) y partir al famoso encuentro con uno misma, porque las veces que me he subido a aviones para destinos paradisíacos, con lo único que me he encontrado es con carrete, playa, fiesta, compras y el “uno misma” jamás aparece entre arena blanca, mar azul y los especimenes de la zona. Por eso me gustaría poder dejar botado todo lo que no me tiene conforme y arrancarme por un buen tiempo, hasta que un huracán o un minazo me traigan de regreso.

El sábado, mientras mi amigui y yo partíamos a comprarnos unas ricas empanadas para almorzar y nos disponíamos pareo en mano a asolearnos y disfrutar la piscina, le dije que creía que lo que ella hacía era huir nuevamente, no sé de qué específicamente, pero que el agobio de problemas y metas sin cumplir la tenían apagada y funcionando a medio motor hace mucho tiempo, para qué decir que si la primera vez se arrancó de un mal amor de diez años, en esta oportunidad el no haber en este tiempo encontrado una buena pareja también sirve para la escapada, junto con temas laborales, familiares etcétera…ayer nos dijo que se había aburrido hasta de nosotras, que estaba chata de tanto drama y que le delegaba su cargo a otra del grupo. Es muy CTM!…y la entiendo.

Pero la voy a extrañar. Ella es la que cuando llego a verla desde la puerta me dice “ahhh ya, qué te duele ahora?”, es la que apenas me ve a saltar una lágrima por algo me mira feo y con una voz de sin alma me dice: “pero Carola, tú lloras hasta con los comerciales!” , es la que recibe siempre con la mejor cara del mundo a todos mis amores, es la que me tortura sicológicamente hasta que vuelvo con alguno que a ella le caía bien, es la que los defiende y la que te dice que soy yo el problema y no él.

Voy a estar muy bien acompañada con el resto de mis amigas, pero siento que si una falta, cojea todo…me encantaría arrancarme con ella y dejar atrás todo lo que me molesta, pero hay que tener cojones. Suena fácil decir que es entretenido e ideal irse a algún lugar para escapar, pero todo es complicado, desde los recursos para hacerlo, hasta el desligarse de muchos sentimientos que a veces no puedes o no quieres llevarte en tu viaje, eso es lo sanador a la larga.

En definitiva veo esta huída de mi amiga como un paso de enorme valentía porque no es fácil dejar a tus seres queridos pensando que algo podría pasarles y estar lejos, no podría vivir sin mis amigas del alma para que me abracen o para celebrar con ellas triunfos y lindos momentos, no podría estar en paz sabiendo que a mi padre le pudo ocurrir algo o que hubo nuevamente alguna catástrofe natural y yo no estoy aquí para ayudar a quien sea, pero ella me dijo que se bloqueó, que no ha querido pensar en nada y que partirá con la sonrisa en la boca sin pensar en qué embarrada puede quedar aquí sin ella.

Y así la veo preparar sus cosas para el viaje, mañana es su despedida y el jueves es el show en el aeropuerto, porque fijo que llega con las maletas pasadas en tres kilos y tiene que tirarse de guata en el suelo para sacar cosas “no útiles” que una mujer siempre lleva de más. Hace unos años atrás, recuerdo que sacó calzones, ropa, cremas y cosas de primera necesidad para dejarle el espacio al pisco. La voy a extrañar.

Lo más divertido es que nos prohibió a todos que ocurrieran cosas importantes durante este año, no podemos enamorarnos si ella no está, no podemos tener pololo si ella no lo conoce, por nada del mundo embarazarnos, comprometernos y menos casarnos, porque ella, la muy fresca, no se quiere perder de nada!

Amiga te envidio, te admiro y te quiero con el alma. Que tengas el viaje que esperas y por favor en esta oportunidad llámame, escríbeme mails, desparasítate cada seis meses porque el agua allá es infesta, cuidado con quemarte cuando bailes arriba de las barras en llamas de las discoteques y aunque a veces te sientas fatal porque ya no tienes la edad de antes y estás agotada, siéntate mirando ese mar maravilloso y acuérdate que son pocas las que pueden hacer lo que hoy haces tú y que valga la pena el viaje porque acá me quedo con la lágrima a punto de caer extrañándote ya!

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