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25.02.2011

La mujer maravilla

Por todos lados se nos presiona por ser perfectas y hacerlo todo bien, sin errores y sin demostrar debilidad o miedo. Pero, ¿es realmente posible? ¿Podemos ser la mujer maravilla y hacerlo todo perfecto y estar siempre espectaculares, sonrientes y de buen humor en la casa y en el trabajo? Por más que queramos ser […]

La mujer maravilla


Por todos lados se nos presiona por ser perfectas y hacerlo todo bien, sin errores y sin demostrar debilidad o miedo. Pero, ¿es realmente posible? ¿Podemos ser la mujer maravilla y hacerlo todo perfecto y estar siempre espectaculares, sonrientes y de buen humor en la casa y en el trabajo?
Por más que queramos ser una “super woman”, algunas veces siento que es agotador y reconozco que más de alguna vez me dan ganas de quitarme la capa y colgarla por un buen rato.
Partamos con el trabajo, díganme si no es agotador tener que estar siempre demostrando que valemos como mujer en el mundo laboral y que somos ultra inteligentes, simpáticas, adaptables, creativas, productivas, responsables… ¡Agotador!
En la casa, como mujer maravilla que tenemos que ser, nos gusta que esté todo en orden y bajo control. La decoración de la casa perfecta, la comida casera rica, sana, nutritiva y ojala orgánica –ah! y que no se nos olvide reciclar que el mundo se nos muere y puede ser la culpa nuestra–.
Si nos embarazamos, nos presionamos para que no se nos ocurra subir más de 10 kilos, ya que eso es pecado mortal y el diablo obeso te lleva directo al mismísimo infiero. Y las súper mujeres con hijos lógicamente necesitan tener niños lindos y maravillosos de catálogo, a la moda, inteligentes, en los mejores colegio del momento y que las criaturas sean los primeros en caminar y hablar, los primeros que hacen gracias a la sociedad. Y bueno, que se porten regio, que si no están fuera de concurso.
Como súper mujeres, nos obligamos a estar siempre perfectas, con una melena de película, flacas, regias estupendas, sin celulitis y ojala ultra tonificadas, a la moda con las últimas tendencias internacionales, con la salud de una colegiala y con una conversación interesante que nos permita hablar de economía, política, moda, niños, sexo, belleza, cocina nacional e internacional, religiones y la inmortalidad del cangrejo. También queremos que nuestro marido este siempre entretenido con nosotras, bien atendido y lleno de noches sexo de película romántica con toques de lujuria, que si no vale y en este mundo cruel hay mucha competencia por ahí rondando.
Nos obligamos a que esta súper mujer tenga una familia perfecta, sin conflictos ni discusiones y armónica en todo momento. La súper mujer es además la súper amiga, siempre pendiente y preparada para cualquier necesidad que nuestras amiguis tengan; ya sea que las pobres no saben que ponerse para un fiestón o que están ultra depre porque este mundo tan cruel las ataca. Lógico, no podemos dejarlas solas. ¡Nos necesitan!
Con el mundo, siempre nos enfurecemos porque no nos da todo lo que necesitamos para ser esta súper mujer que soñamos. No sé si es culpa de “Barbie”, o de la “Mujer Maravilla”, pero desconozco de dónde sacamos todo esa obsesión por ser perfectas que esta ultra agotadora y muchas veces provoca en nosotras una rabia y odio que no debería existir.
¿Es la sociedad las que nos pide ser perfectas o simplemente somos nosotras que nos autopresionamos por la excelencia?
¿Por qué se nos olvida que la “Mujer Maravilla” es un “comic” fruto de la imaginación de una persona y que Barbie es una simple muñeca de plástico y que existan en nuestras vidas no quiere decir que tengamos que adorarle y seguir sus perfectos pasos?
Lo que es yo, me doy de baja y cuelgo la capa de súper mujer para siempre y me auto corono como “una simple mujer”. Y prometo que en mi reinado que parte hoy mismo, seré imperfectamente feliz. ¡Le guste a quien le guste!
Ojalá se me una alguien más y cuelgue hoy la capa de súper mujer.
Besos a todas,
Ale

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