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16.03.2011

Sello K: La soledad

Uno crece en familia, pololea, se casa. Paralelamente estudiamos en el colegio,vamos a la universidad, empezamos en el primer trabajo. Sin querer queriendo, nos acostumbramos a ir por este camino acompañados, sea por quien sea, pero hay momentos en que por distintas razones la persona se queda sola o más bien puede sentirse sola. Puede […]

Sello K: La soledad

Uno crece en familia, pololea, se casa. Paralelamente estudiamos en el colegio,vamos a la universidad, empezamos en el primer trabajo. Sin querer queriendo, nos acostumbramos a ir por este camino acompañados, sea por quien sea, pero hay momentos en que por distintas razones la persona se queda sola o más bien puede sentirse sola.

Puede ser por distintos motivos: una separación, el término de una relación importante, irse a trabajar lejos de la familia. Pero en fin, uno está sólo. Y el camino del estudio, del trabajo, del post grado, de lo que estemos emprendiendo se hace distinto. Se torna extrañamente diferente. Es como viajar en un tren al sur, de 20 vagones, con 150 asientos, pero tú siempre estás solo.

Al comienzo podemos mirar el paisaje y llegar a entretenernos, pero mientras el tren avanza te vas dando cuenta que el recorrido no es igual. El paisaje se torna más gris, te entusiasma menos para finalmente agobiarte. El “chu chu” ya ni siquiera es atractivo, sino que es un recuerdo de que te estás acelerando y alejando cada vez más de tener una conexión con el mundo real.

En realidad esa conexión entrega un sentido a todo. A los éxitos y fracasos. En soledad los triunfos son como embriagarse con pisco… te regalo la caña. Y las frustraciones son como esas señoras de negro llorando en frente de una tumba: desconsoladoras.

Cuando uno se desconecta de quién o quiénes dan sentido a lo bueno, a lo malo, a la existencia, te conviertes en una máquina de hielo en la Antártida: inservible. Sé que el “chu chu” de la vida cada vez va más rápido, sé que el echarle carbón al motor del tren es entretenido y excitante. Pero si no vas bajando en cada una de las estaciones, no habrá nadie quien viaje contigo.

Cómo para meditarlo, ¿no creen?

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