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25.05.2011

Sello K: perdón…

Perdón por haberte gritado. Perdón por haber dicho palabras que te hirieron. Perdón por hacerte sentir mal. Perdón por hacerte sentir en segundo lugar. Perdón por no haber ido donde me invitaste porque tenía que trabajar. Perdón por no abrazarte. Perdón por no besarte. Perdón por no decir cuán importante eres para mí. Perdón por […]

Sello K: perdón…

Perdón por haberte gritado. Perdón por haber dicho palabras que te hirieron. Perdón por hacerte sentir mal. Perdón por hacerte sentir en segundo lugar. Perdón por no haber ido donde me invitaste porque tenía que trabajar. Perdón por no abrazarte. Perdón por no besarte. Perdón por no decir cuán importante eres para mí. Perdón por no hacerme el tiempo para compartir contigo. Perdón por haberte insultado. Perdón por haber perdido la paciencia. Perdón por no llamarte. Perdón por apresurarte cuando querías contarme algo importante. Perdón por pensar que siempre ibas a estar ahí. Perdón por no haberte tomado en cuenta. Perdón por no celebrar tu cumpleaños como debía. Perdón por no abrazarte mientras dormías. Perdón por no haber utilizado esos segundos de más para decirte al oído que todo hacía sentido cuando tú estabas.

No importa si es tu mamá, tu hermano, tu abuela, tu amiga, tu primo. No importa. Pero decir perdón puede ser la catarsis más profunda que puedas sentir. A menos que esa persona ya no esté en este mundo. Si no está, cierra tus ojos, toma sus manos y díselo con todo tu corazón. Pero si tienes la suerte de poder decirlo cara a cara, toma la micro, toma tu auto, toma celular o tu computador. Y dilo. Si quieres, llora, si quieres, ríe, si quieres, que te dé un poco de vergüenza. Da lo mismo. Pero no dejes de pedir perdón. Es uno de los actos más lindos que puedes hacer. Porque al final de cuentas nada vale, ni el trabajo, ni la plata, ni los enojos. Sólo esa conexión entre tú y esa otra persona.

Porque pedir perdón no sólo significa aceptar que nos equivocamos, o asumir un error, es mucho más que eso. Pedir perdón es hacerle saber a esa otra persona que su compañía hace una diferencia profunda en tu vida. Que sin esa otra persona, tú no serías el mismo. Qué gran mensaje: tú me cambiaste la vida.

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