Cerrar
Email WhatsApp Compartido por 0 personas
23.09.2011

Sello K: decisiones difíciles

Hay elecciones difíciles en la vida. Cambiarnos de trabajo, decidir casarnos o incluso terminar una relación puede ser estresante…muy estresante. Pero es elegir entre A1 o A2, entre una pega con buen ambiente y poca plata o una con malos colegas, pero un gran cheque a final de mes. El típico suma y resta, separa […]

Sello K: decisiones difíciles

Hay elecciones difíciles en la vida. Cambiarnos de trabajo, decidir casarnos o incluso terminar una relación puede ser estresante…muy estresante. Pero es elegir entre A1 o A2, entre una pega con buen ambiente y poca plata o una con malos colegas, pero un gran cheque a final de mes. El típico suma y resta, separa los beneficios versus lo que pierdes. Pero sólo algunos han vivido la tortuosidad de tomar la opción entre amor o trabajo.

Sí. Existe. La otra persona se va lejos, inalcanzablemente, buscando un sueño, éxitos laborales o sólo por conocer. Y ahí uno se queda. Pensando. Transpirando. Angustiado. Si no me voy, ¿significa que no estoy enamorado?, si me voy, ¿entenderá lo que estoy perdiendo?, ¿y si allá no funciona, con qué me quedo?

Porque esta no es una decisión entre A1 y B2, entre comer una langosta o centolla, entre ir al norte o al sur. Acá se pierde y se gana. Satisfacción laboral versus serenidad del corazón. Y no me vengan a decir que es fácil. Lo sería si en el trabajo no estamos tan bien o si la relación iba cuesta abajo, pero ¿qué pasa cuando las dos caras de la moneda brillan como oro puro? ¿ah?

Sí. La decisión es difícil. Y no es cosa de seguir al corazón o de continuar por tu lucha en el mundo laboral para lograr tus sueños. El meollo del asunto recae en la proyección. Ahí está la respuesta. Si amas y te aman, el tiempo te dará la razón. Si tu escritorio estará esperando, entonces parte.

Comenta este post

cerrar