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26.10.2011

Sello K: “Por eso siempre creí en Dios”

Me bautizaron apenas nací. Fui a un colegio de curas. Fui a una universidad Opus Dei. Siempre que miro alrededor me impresiono por el mundo, por el Universo, que seamos una bolita azul ínfima inmersa en un espacio negro de explosiones y caos. Que adentro de este pedacito de roca haya plantas, vida, risas, historias, […]

Sello K: “Por eso siempre creí en Dios”

Me bautizaron apenas nací. Fui a un colegio de curas. Fui a una universidad Opus Dei. Siempre que miro alrededor me impresiono por el mundo, por el Universo, que seamos una bolita azul ínfima inmersa en un espacio negro de explosiones y caos. Que adentro de este pedacito de roca haya plantas, vida, risas, historias, lágrimas. Por eso siempre creí en Dios. Cada vez menos en la forma en que nos dicen las religiones, pero sí en el sentido que no me entra en la cabeza la posibilidad que esto sea “porque sí”. Por eso me confundí tanto cuando Stephen Hawking repitió por 2nda vez que ese Ser Supremo no existe.

Sí. Que las estrellas, la física, la vida es sólo producto del azar. Es como sacar 15.000 veces seguidas escala de color en el Poker… y créanme, si alguien logra eso en el casino se va preso por tramposo. Lo mismo le digo al científico: ¡tramposo! Porque por una parte me da lata. Me reciente el sólo pensar que por suerte estamos acá, que porque una piedra con agua golpeó la Tierra cuando se formó, que la Luna nos ayuda con nuestro eje gravitacional así porque sí nomás… Nah… a otro perro con ese hueso. Seré periodista, pero no soy huevón.

Y me da pena. Mucho más pena que lata. Porque no quiero morirme, cerrar los ojos y que sea eso nomás. No pues. Quiero seguir. Quiero vivir. Quiero sentir. Sería muy bizarro dejar de existir. ¿Se imaginan “no-existiendo”? No pues. Ni cuando duermo. Ahora dicen que esos flashes cuando uno estira la pata, esos túneles, son pura química del cerebro porque sabe que está falleciendo. Claro que puede ser verdad. Pero me tinca que no. Me tinca que seguimos para delante.

Y aunque efectivamente cada vez creo menos en lo que me enseñaron en el bautizo, en las clases de doctrina religiosa, en mi confirmación, en las lecciones de Biblia y toda esa parafernalia y cuánto rito inventan… la verdad es que más creo en Dios, esa fuerza que nos influye bondad, vitalidad y la capacidad de amar. Porque ahí sí que me cago a Stephen.. a ver Sr. Hawking, explíqueme por qué amamos, y no sólo de pareja, sino también la compasión. Eso no tiene nada de evolutivo.

Espero que en esto se equivoque él… y acierte yo.

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