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23.11.2011

Sello K: el momento es ahora!

Hay momentos gloriosos en la vida donde nos sentamos a pensar acerca de nuestras vidas, de tu vida. Espacios de tiempo en los que podemos sentir un cosquilleo en el estómago con nuestros planes, proyectos e ideas locas. Es que tal vez el paisaje nos inspiró, una conversación con un amigo o simplemente una tarde […]

Sello K: el momento es ahora!

Hay momentos gloriosos en la vida donde nos sentamos a pensar acerca de nuestras vidas, de tu vida. Espacios de tiempo en los que podemos sentir un cosquilleo en el estómago con nuestros planes, proyectos e ideas locas. Es que tal vez el paisaje nos inspiró, una conversación con un amigo o simplemente una tarde de lluvia. Es que esos minutos de introspección nos visitan cuando algo o alguien nos sacó de la rutina y el velo de la monotonía y del día a día se levanta por algunos segundos, tal como el de una novia cuando va a besar a quien será su compañero.

Es en esos segundos de clara y perfecta visión cuando nos damos cuenta que el tiempo que tenemos es limitado y que tenemos tanto más que hacer que levantarnos todos los días a trabajar, tomar desayuno, despedirse de los niños, manejar, llegar a la oficina y después comer con la familia, si es que alcanzamos. Es entonces cuando sentimos esas mariposas para plantearnos las cosas entretenidas que queremos para nuestras vidas. Y pucha que es entretenido. Pucha que es bueno. Pucha que suerte todas las cosas que vamos a hacer… ¡no pues! No. Cómo se les ocurre que esta columna va a vanagloriar usar esos ínfimos segundos sin los anteojos de la rutina para “planear” para “proyectar”.

El momento es ahora señores y señoritas. Cuando se les presenten esos momentos de lucidez intermitente, lo que hacen es tomar sus cosas y hacer algo entretenido. Porque créanme que los grandes proyectos vienen con el pasar de los años. Pero eso no es ahora. Ahora es Ahora. Este segundo, mientras leen la “n” de leen. Dejen que el futuro y las energías hagan realidad esos sueños de escala mayor, preocúpense de lo pequeño, de los detalles, de tomar el auto e irse a la playa. De armar un asado para hoy. De comprar un pasaje a Puerto Natales, sólo porque sí. De comprarse un pastel lleno de crema y comérselo solo.

A ponerse las pilas que sacarán el velo de la mala rutina. Que como dicen las religiones “bendito el que vea el reino de los cielos”, bueno, bendito los que vean que la felicidad es hoy, no para proyectarla en una tabla Excel para el 2016.

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