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01.12.2011

Pedir perdón: una asignatura pendiente

En algún momento de la vida seguro a todas nosotras no ha tocado pedir perdón. A la pareja, a un amigo, a los papás o a algún colega, y sea cual sea la razón siempre ha sido una palabra muy difícil de pronunciar. Perdonar, para mí, es un acto 100% liberador que actúa contra las […]

Pedir perdón: una asignatura pendiente

En algún momento de la vida seguro a todas nosotras no ha tocado pedir perdón. A la pareja, a un amigo, a los papás o a algún colega, y sea cual sea la razón siempre ha sido una palabra muy difícil de pronunciar.

Perdonar, para mí, es un acto 100% liberador que actúa contra las emociones negativas y nos ayuda a mirar hacia delante pero sé que no es fácil hacerlo. He tenido que pedir varias veces perdón y no me avergüenzo de ello.

Hace unos días, conversando con una amiga, me comentaba que estaba súper complicada porque teníaa que pedir perdón a su pareja y no sabía como hacerlo, ni entendía bien como funcionaría el perdón con el olvido.

Gandhi definía el perdón como “el valor de los valientes” y decía también que no puede imponerse, pero si ejercitarse. Yo creo que el perdonar es importantísimo y una de las asignaturas que muchos tenemos pendientes.

Perdonar nos beneficia tanto en la salud física como en la emocional, ya que supone resolver un problema o un conflicto de forma constructiva y eso nos ayuda a liberarnos de sentimientos tan complejos como lo es el rencor o la culpa.

Para mí, el primer paso es perdonarnos a nosotros mismos y después perdonar a los demás. Esto sin duda nos ayuda a cerrar una etapa de dolor, a desprendernos del sufrimiento y nos ofrece la posibilidad de comenzar de nuevo. Sé que no es fácil, lo insisto, y comentábamos con mi amiga que es un gesto que conlleva tiempo de digerir, que necesita mucha reflección interior y mucha motivación para animarse a dar el paso.

Conversando después con mas personas sobre el tema del acto de pedir perdón, me dí cuenta que para muchas personas es un acto de debilidad y/o humillación, y de no querer reconocer que te has equivocado o cometido un error, pero para mí es todo lo contrario. Es un símbolo de fortaleza y hay que dejar el orgullo de lado, saber lo que uno vale y que errar es humano.

Y qué pasa si pedimos perdón y nos rechazan? Cómo lo tenemos que llevar? Yo creo que aprendiendo a aceptar el rechazo y estar consciente de que siempre es mejor dar el paso que quedarse ahí esperando a que pase, el tiempo nos dará la tranquilidad interna para enfrentar el rechazo, perdonarte a ti mismo y dar vuelta la página sabiendo que has aprendido de ese error.

Hay que aprender a disculparse y en mi opinión lo más importante es reconocer que has cometido un error, digerirlo, reconocerlo y después elegir con tranquilidad el momento para sentarse sin prisas a conversar y regalar tu perdón sin esperar nada del afectado que además necesitará seguramente tiempo para asimilar esa palabra tan potente como es: perdóname.

¿Han tenido que pedir perdón alguna vez en donde no sabían como hacerlo?

¿Se puede perdonar y olvidar? ¿Les han rechazado el perdón? ¿Cómo lo superaron?

¿Es un acto liberador el pedir perdón, o piensan que es mejor dejar que pasa el tiempo y el olvido haga de lo suyo?

Un beso a todas y  espero sus comentario.

Ale

Twitter: AleMedinaR

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