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02.12.2011

Esas cosas como el pan con mantequilla…

Cada día que pasa me doy cuenta que voy disfrutando más aquellas simples del diario vivir. Y es que al final del día, son esas las cosas que te dan pequeñas alegrías, la dosis necesaria para ser feliz y estar bien con uno mismo y el resto del mundo, en el equilibrio espiritual perfecto. Y […]

Esas cosas como el pan con mantequilla…

Cada día que pasa me doy cuenta que voy disfrutando más aquellas simples del diario vivir. Y es que al final del día, son esas las cosas que te dan pequeñas alegrías, la dosis necesaria para ser feliz y estar bien con uno mismo y el resto del mundo, en el equilibrio espiritual perfecto. Y lo mejor de todo…es que es tan fácil conseguir esas pequeñeces que nos hacen tan bien. A veces es tan simple como un pan tostado con palta. ¿No creen? ¿Cuáles son esas pequeñas cosas que te hacen disfrutar por montones?

Así como la simpleza de un pan con palta, o mejor aún, pancito calentito con mantequilla recién untadas algo derretida por el calor del pan. Hay poco aromas que pueden compararse a ese olor. Me recuerda a mi casa, desayunos de invierno en el campo, a mis papás, mis primos, es felicidad concentrada.

O un café con leche tipo 5 de la tarde, te devuelve el alma al cuerpo y te da la pila para seguir con la rutina. El semáforo que dio verde cuando llegaste a la esquina, o el señor que te da su número en la eterna fila de envíos Tur-Bus. El viento algo fresco tipo 7 de la tarde en verano, el sol que te despierta en las mañanas, el olor a pasto cortado y el sonido de los regadores.

Los niños jugando en el parque, un vaso de coca light con harto hielo, fruta fresca, las margaritas, un rico Trencito perdido que encontraste en el clóset de tu hermano, esa película que tanto amas y justo la están pasando en el cable, un domingo en cama durmiendo mucho y disfrutando de un buen libro.

Encontrarse con ese amigo que no veías hace meses, el cafecito con las amigas de toda la vida después del trabajo, la sonrisa de un extraño en la calle y tantas otras pequeñas cosas que resultan ser la medicina para ser felices. ¿No les parece?

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