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28.01.2012

Sello K: virgen de decisiones

Siempre le quité el poto a la jeringa. A pesar de que era ineludible tener que tomar ciertas decisiones, algunas difíciles como echarle más cola cao a la leche o no, y otras más fáciles, como quedarme 5 minutos más en la cama, nunca quise decidir por algo que me cambiaría la vida si seguía […]

Sello K: virgen de decisiones

Siempre le quité el poto a la jeringa. A pesar de que era ineludible tener que tomar ciertas decisiones, algunas difíciles como echarle más cola cao a la leche o no, y otras más fáciles, como quedarme 5 minutos más en la cama, nunca quise decidir por algo que me cambiaría la vida si seguía ese camino. Siempre sentí que lo mejor era que la vida fluyera como un río.

Si la corriente me tiraba para la derecha, por ahí iba. Si era para la izquierda, bueno, quién era yo para decidir que no. Pero lo cierto es que se llega a un punto donde el río arma un pozón y si no tomas la decisión de optar por uno de los caminos hay 3 opciones: te estancas por siempre, te agarra el agua que viene detrás tuyo, o de cansancio, te ahogas.

A mis 30 años creo que tomé, por primera vez, una opción que sin duda cambiará mi vida – en este caso laboral – y que en otra dimensión hay un clon mío que tomó la otra.

Pero la opción en si no es lo más importante, sino que algunos de nosotros somos – éramos en mi caso – vírgenes de decisiones. Yo perdí la mía hace algunas semanas, y saben qué? Me siento grande. Adulto. Si me equivoqué no importa, porque la sensación de arrepentimiento es en el momento, cuando uno sigue avanzando por el río no te recuerdas de la bifurcación sino que re concentras en los nuevos obstáculos.

Es liberador y a la vez enriquecedor. Es hora de perder la virginidad, virgenes didutativos o no?

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