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10.02.2012

La retirada

Pueden haber pasado años desde la última vez que te enamoraste. O simplemente días. Pero cuando las mariposas y las cosquillas atacan tu guata, no hay nada que hacer. Conquista mode on, pones tu mejor cara, los temas de conversación más ad hoc y las mejores pilchas ven la luz del día. La atracción es […]

La retirada

Pueden haber pasado años desde la última vez que te enamoraste. O simplemente días. Pero cuando las mariposas y las cosquillas atacan tu guata, no hay nada que hacer. Conquista mode on, pones tu mejor cara, los temas de conversación más ad hoc y las mejores pilchas ven la luz del día.

La atracción es mutua. Las sonrisas van y vienen. Y la primera cita es un éxito total. ¡Qué bien!. ¡Qué felicidad!. A la mañana siguiente ni la amargura de tu jefe, los tacos o el calor que se apodera de la ciudad pueden borrar la sonrisa que, literalmente, te cruza de oreja a oreja. Te ríes con sólo pensar en la perfección de la otra persona, en lo que viene y en cómo palpita tu corazón.

La segunda cita ya es de confirmación. El primer roce, el primer beso, el primer “me gustas”… es  tiempo de “primeros”. Hartos buenos y tradicionales “primeros”. Te empiezan a llegar mensajes de “¿y?, cómo te fue?”, porque a este nivel ya tuviste que contarle a los más cercanos. Y la respuesta es “bien, me fue bien”.

Pero cuando se supone que la conexión debería ir creciendo, sucedes lo contrario: extrañamente retrocede.  Los mensajes son más escasos y sientes que buscas más a la pareja que viceversa. ¿Por qué?, ¿hice algo mal?. No. La verdad, (aunque se trate de ocultar), es una: No hay onda. Por eso lo más importante es hacer una retirada con estilo. Pero tu guata no quiere. La empecinada guata quiere continuar sintiendo esas cosquillas y ese nerviosismo que te tenía pensando todo el día en la otra.

No obstante, si hay un momento en que la cabeza debe ganarle al corazón es este. Respira hondo. Llegó el momento de entender lógicamente lo que está sucediendo. Bloquea Whatsapp, MSN, SKYPE, FB y toda red social que te haga recordar lo mal que se siente que simplemente – pero con todas las de la ley – no le hayas gustado a aquella persona que a ti sí te gusta tanto. Y  ni siquiera esperar que por esta súbita desaparición del mapa, la otra persona se de cuenta que sí tiene interés por ti. No. Simplemente cerrar el capítulo y decir adiós.

Un alejamiento tan casual como cuando comenzaron las cosquillas. Y sí, se te borrará la sonrisa de oreja a oreja y será de mandíbula a mandíbula. Y sí, el calor, los tacos y la amargura de tu jefe te pondrán de más mal humor que nunca. Pero el juego del amor es así. Y quien no esté dispuesto a una montaña rusa de sentimientos entonces que ni siquiera compre el ticket.

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