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16.08.2012

Mi amigo gay: Camilo en cama

No hay nada peor que estar enfermo y sentirse mal. Personalmente odio los resfríos porque no me gusta estar en cama y mucho menos tomar remedios, además hay que sumarle la fiebre, dolores y otros malestares desagradables propios de los resfriados. Esta vez, por suerte, no me tocó a mí…pero si a Camilo. No sé […]

Mi amigo gay: Camilo en cama

No hay nada peor que estar enfermo y sentirse mal. Personalmente odio los resfríos porque no me gusta estar en cama y mucho menos tomar remedios, además hay que sumarle la fiebre, dolores y otros malestares desagradables propios de los resfriados.

Esta vez, por suerte, no me tocó a mí…pero si a Camilo. No sé si han visto The Big Bang Theory, el capítulo en el que se enferma Sheldon y todos huyen. Bueno, con Camilo pasa algo parecido. No hay peor enfermo que un hombre y con lo alaraco que es mi amigo…imagínenselo enfermo. ¡Del terror!

Por supuesto saqué el número ganador de la lotería y me tocó hacer de enfermera. Partimos de maravilla pero estuvimos al borde de la separación en nuestra relación de amistad. Se vio amenazada por un virus de invierno.

Si hay algo claro es que los hombres son peores enfermos que las mujeres. Todo se multiplica por mil y siempre…siempre se van a morir.

9 de la mañana un día sábado suena mi celular. Camilo llamando. “Amiga, se acabó…no paso agosto”. Noté la voz de gangosa de inmediato y asumí lo que ocurría. “Cariño, Tapsin caliente día y llámame en 4 horas”. Corté y salí a trotar. Suelo trotar sin mi teléfono para no ser interrumpida y ese día no fue la excepción. Cuando volví 40 minutos después….7 llamadas perdidas.

Me tomé mi tiempo, me duché y lo llamé. “Amiga, te fuiste a trotar sin teléfono a propósito, eres la peor, yo aquí muriendo de dolor…me siento maaaaaaal. Ven a verme please”. Qué iba a hacer, obvio que fui a verlo. Pasé a la farmacia porque sabía que no tendría ni 1/4 de las cosas que necesitaba.

Cuando llegue…desastre total. Cual Meg Ryan en You’ve got Mail figuraba tapizado en ropa, pañuelos por todas partes, té con limón y miel aquí, allá, en el baño y más allá. Desorden. Vi eso y me imaginé lo peor, pero…no tenía fiebre, ni la garganta irritada. ¡Para qué tomas té con limón y miel! “Ay amiga no sé, eso hacen en la tele”. Ok, no hay fiebre ni dolor de garganta, es sólo un resfrío.

“¿Tomaste algo?”, y miró su velador una ruma innecesaria de remedios para cualquier cosa. “No, nada…no sabía”. Le di las indicaciones de lo que tenía que tomar, cada cuanto, qué y cómo. Me quedé ese día con él. Insisto, no hay nada peor que un hombre enfermo.

“Que me duele esto, que pásame otra almohada, tengo hambre, no quiero más, eso está frío, tráeme eso, pásamo esto, dame aquello, apaga la luz, sube la cortina, prende la tele, estoy aburrido”. No paró!! De verdad se los digo, no paró. Camilo te traje tu película favorito, “no quiero ver tele”. Amigo te hago sopa, “quiero lasaña vegetariana”. Camilito aquí está la lasaña, “y la sopa??”. Esto es una bromaaaaaaaaa!!!

Ya en la tarde y como 4 paquetes de pañuelos desechables después, escucho un grito desde el baño. “Sooooooool, mi nariz!! Yo no puedo salir así”. Cuando lo vi, entendí…se le había pelado la nariz tanto sonarse. Mi primera frase fue “y a dónde pretendes salir si estás enfermo??”, y la segunda “eso se arregla con crema y Mentholatum”.

“No amiga es que si viene alguien a verme tú les dices que estoy muy mal, no puedo ver a nadie con naris de Rudolph el reno”. Paciencia Dios mío, paciencia, me lo repetía internamente.

Ese día lo dejé tipo 8 y al día siguiente volví a verlo. Su peiza…parecía la escena de un crimen o la pieza de hopsital de un enfermo terminal. Gemía bajo las sábanas “me voy a morir, amiga es que no sabes cómo me siento”. Si lo sé Camilo y la mitad de Chile estuvo así este invierno. Tómate los remedios, aliméntate bien (cosa que no había hecho desde el plato que le había preparado el día anterior al almuerzo), dúchate cambia de pijama, ventila la pieza y piensa positivo.

Cual niño castigado partió, le ordené y limpié todo…créanme que cuando salió de la ducha estaba con otra cara. Me miró y lo único que dijo fue “me siento como Cristina, y tú eres su mamá en este momento…su mamaaaaaa”. (léase con tono mamá de Cristina Moreno).

Ante eso no pude más, me bajó el ataque de risa y lo reduje a cojinazos. De vuelta a la cama y yo sentada al lado de enfermera. Finalmente…enfermo, idiota, exagerado y resfriado…sigue siendo mi Camilo adorado.

Recuerda que puedes seguirme en Twitter @solehott

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