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23.11.2012

¿Todo vale en el amor?

La polémica se instaló esta semana en la oficina. La pregunta al pasar fue: “¿Todo vale en el amor?”. La respuesta rápida siempre era afirmativa, el problema vino cuando planteamos… ¿incluso si él está pololeando? Ahí las opiniones se dividieron… “No, porque es cosa de principios, códigos… no puedes meterte con alguien que está pololeando”, […]

¿Todo vale en el amor?

La polémica se instaló esta semana en la oficina. La pregunta al pasar fue: “¿Todo vale en el amor?”. La respuesta rápida siempre era afirmativa, el problema vino cuando planteamos… ¿incluso si él está pololeando? Ahí las opiniones se dividieron… “No, porque es cosa de principios, códigos… no puedes meterte con alguien que está pololeando”, decía una y otra le reclamaba: “Pero si no es con maldad, no es que una quiera dañar, pero te pasa no más”. “Si, pero creo que no hay que hacer lo que no te gustaría que te hicieran”, saltó una tercera. Una cuarta opinión: “A mí me pasó y gané. Hay que jugársela”…. Y entonces: “esto parece acoso textual”…. y soltamos una carcajada.

Pero el tema me quedó dando vueltas. ¿Vale la pena cruzar la delgada línea ética por amor? ¿Te arriesgas a enamorarte y luego quedar sola? o ¿Será cierto que lo que empieza mal termina mal? Hay veces que el amor te llega de improviso, como un shock eléctrico que te recorre el cuerpo y no puedes hacer nada frente a esa persona que te ha deslumbrado. Fue el caso de la Catita, 30 años, casada y tres hijos. Una mañana cualquiera, en una reunión de trabajo, su vida cambió para siempre. De golpe y porrrazo se enamoró de unos ojos azules que no pudo ni olvidar ni evitar. Vivió a concho el romance y se separó, pensando que era la solución para la agobiante doble vida que estaba llevando. Sin embargo, en cuanto se sacó la argolla del dedo, el galán –soltero por cierto– salió arrancando y ella se hundió en un charco de lágrimas. Dice que jamás se arrepintió, porque quiso ser fiel así misma, y porque fue la única manera en que se le cayera la venda de los ojos y se diera cuenta de que vivía un matrimonio falso y sin vida.

Enamorarse de una persona comprometida, estamos claras, es un cacho. Y también sabemos que a ninguna le gusta que le pellizquen la uva. Pero hay situaciones que a veces no puedes evitar no más y la verdad no las entiendes hasta que no las vives…. como tantas otras cosas en esta vida. Si te enamoraste de alguien que tiene un compromiso, tal vez deja que ese amor entre a tu vida, date una oportunidad porque podría convertirse en la pareja de tu vida, pero si aceptas vivirlo no hagas nada por echarlo al agua con la polola o la mujer… él debe tomar esa resolución o tú decidir que ya no quieres verte involucrada en algo así. Llamados, ruegos, mails, control de hora de llegada, mensajes por facebooks, twitts o cualquiera de sus variantes dirigidos a la otra, simplemente te dejarán en categoría loca de patio. Aquí el despecho no tiene cabida.

De todas maneras,  como soy una romántica empedernida y creo en el amor como la fuerza que es capaz de mover montañas y convertir hombres malos en buenos, mi respuesta a “¿Vale todo en el amor?” es “Todo vale la pena por amor”.

>@Paula_Aviles

 

 

 

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