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12.10.2011

Sello K: ser natural la lleva

Me cae mal la sofisticación. Me apesta el buen gusto. Y me carga lo políticamente correcto. Tanto odio hacia el tema podría ser porque no cacho nada de él: No sé combinar ropa, cuando me río me ahogo y hago un ruido de chancho y como rápido. Sí. Envidio a la gente que tiene el […]

Sello K: ser natural la lleva

Me cae mal la sofisticación. Me apesta el buen gusto. Y me carga lo políticamente correcto. Tanto odio hacia el tema podría ser porque no cacho nada de él: No sé combinar ropa, cuando me río me ahogo y hago un ruido de chancho y como rápido. Sí. Envidio a la gente que tiene el don de verse bien, de hablar articulado y de encantar con sus encantadores encantamientos sociales. Pero estoy seguro que me río con más ganas, que abrazo con más fuerza y disfruto cada experiencia religiosa.

¡No es de picado! Es de incapacitado. Por eso potencio lo que mejor sé hacer: ser natural. Que la risa me salga como brota nomás, si digo una barbaridad, que se escuche fuerte. Porque si alguien se sabe vestir y sabe encantar, bueno, se esfuerza por hacerlo. Igual yo. Me esfuerzo por ser aún más natural. Y es que así es la vida. Si tus energías las centras en querer ser como los demás para que te acepten, pucha que te va a salir mal. Y si lo llegas hacer un poco bien, vas a ser el último peldaño del grupo.

Pero si “le poní” empeño en mejorar lo que ya tienes como don… ayayai que nadie te va a parar. Hasta los sofisticados te alabarán, los bien vestidos te observarán y los políticamente correctos querrán hablar como tú. La vida es para disfrutarla, no para tratar de encajar, porque cuando lo logres te vas a dar cuenta que vas a querer saltar al otro grupo.

Y ojo, que esto es al revés también. Si eres un bien vestido de nacimiento, si tu sentido del humor es impecable y eres tan políticamente correcto que hasta los socialité quedan con la boca abierta… bueno, atrínquese con los suyos. Que ahí lo pasará mejor.

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