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16.04.2012

Sihanoukville, nos vemos en unos años

Después de casi un mes y medio llegó la hora de decir adiós, y nuevamente, mi estrategia de no encariñarme no dio resultado y ahora no puedo dejar de pensar en cuánto tiempo va a tener que pasar para juntar las lucas suficientes para volver. Un día fue el cumpleaños de una de las personas […]

Sihanoukville, nos vemos en unos años

Después de casi un mes y medio llegó la hora de decir adiós, y nuevamente, mi estrategia de no encariñarme no dio resultado y ahora no puedo dejar de pensar en cuánto tiempo va a tener que pasar para juntar las lucas suficientes para volver.

Un día fue el cumpleaños de una de las personas que trabajaba en el centro, y mientras yo jugaba con una de las niñas (sí, de mis favoritas, tengo que aceptarlo), le pregunté cuando era su cumpleaños, y me dijo que no sabía, que sólo sabía el año que había nacido, pero no la fecha exacta de su cumpleaños. Con eso descubrí que aquí en Cambodia no es muy común celebrar los cumpleaños, y que en general la edad se sabe sólo con respecto al año de nacimiento y no con respecto a una fecha exacta.

Con esa pregunta, a esta niñita le dieron mil ganas de tener un “Feliz cumpleaños”, así que me preguntó si podía tener un feliz cumpleaños, y yo le dije que sí, obvio, que eligiera un día y que ese día iba a ser su cumpleaños. Sin pensarlo mucho eligió el lunes siguiente, y para mi sorpresa, al rato muchos de los niños sabían que el lunes siguiente iba a ser su cumpleaños, y se me acercaban a preguntar si era verdad. El viernes antes de su cumpleaños hicimos gorros como de cumpleaños, así que guardé el de ella, y otro que ella había hecho para mí para que los usáramos el lunes.

Llegó el lunes, y lo primero que vi cuando llegué al centro fue a esta niñita con la más grande de las sonrisas esperándome para celebrar el que iba a ser su primer cumpleaños! Así que corrí a abrazarla, junté a un par de niños más y a las 8 de la mañana le cantamos Feliz Cumpleaños, estaba demasiado emocionada!

Después de un rato me acerqué a ella, le entregué el gorro de cumpleaños que había guardado y me puse también el mío, diciéndole que le tenía una sorpresa, pero que le iba a decir la sorpresa cuando terminara el día. Poco antes de que terminara el día se acercó a mí y sin poder más, me pidió por favor que le dijera cual era la sorpresa, y le entregué una Barbie que le había comprado de regalo de cumpleaños, se puso a saltar de alegría y no me soltaba y no dejó de darme gracias en demasiado rato, fue demasiado lindo el momento y la mejor sensación el mundo el haber podido poner esa sonrisa en su cara. Fue lo mejor haber inventado una fecha para su cumpleaños y haberle podido regalar un lindo día y una muñeca para que jugara en su casa.

El martes pasado terminé mi labor de voluntaria, y fue el mejor día para haberse despedido de los niños. Como era el último día antes de las vacaciones por las celebraciones del año nuevo de Cambodia, fue un día de fiesta! En la mañana los niños disfrutaron jugando juegos típicos de acá, y en la hora de almuerzo, cuando en general están todos los niños en el centro, fue nuestra despedida. Ya había vivido la despedida de un par de voluntarios y sabía más o menos de qué se trataba y me había preparado psicológicamente para el momento e incluso había pensado en cosas para decirle a los niños, pero cuando tocó mi turno de hablar, tenía un nudo gigante en la garganta y no pude ni siquiera decir gracias por las maravillosas semanas que compartí con ellos. Me había preparado tanto para no llorar!!!

Pero mi naturaleza una vez más me traicionó y fueron los niños los que al final terminaron abrazándome y consolándome diciéndome que no llorara, que me iban a echar de menos, pero que tenía que volver, así que, que no tuviera pena, porque nos íbamos a volver a ver. Fue demasiado triste darme cuenta que después de más de un mes claramente me había encariñado un millón con los niños y que me iba a costar tanto dejar de verlos y de jugar con ellos todos los días.

La tarde de ese día fue la mejor parte, guerra de agua!!! Como es tradición para año nuevo, tuvimos guerra de agua, mezclado con talco, por lo que terminamos todos llenos de talco y enteros mojados, baldes de agua iban y venían y nadie se salvó, cualquier persona que se veía remotamente seca era atacada por 5 baldes gigantes de agua, estuvo increíble, demasiado divertido, risas infinitas, el mejor final que podría haber esperado.

Y para terminar esta nueva etapa en Sihanoukville, decidimos pasar nuestros últimos días acá en una isla llamada Koh Rong, que está a 2 horas en barco de Sihanoukville. Era precisamente lo que nos hacía falta después de las semanas levantándose a las 7 de la mañana de lunes a sábado. Playas infinitas de arena blanca, relajo, comida rica y aguas cristalinas fueron lo justo y necesario para recuperarse antes de volver a tomar la mochila y seguir con el viaje.

Feliz año nuevo!!! =D

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