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Valentina Miranda Roa
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22.03.2018

¿Te tomas la vida muy en serio?

A veces tenemos tantos problemas, sentimos las cosas tan densas, tan difíciles, y se nos pasa la vida estando escasamente bien. A continuación, te voy a hacer una sugerencia que puede hacer mucho más agradable tu pasar.

¿Te tomas la vida muy en serio?

Todo lo que está sucediendo en tu vida, por terrible o genial que parezca, va a dejar de ser, tarde o temprano. Cuando te agarras demasiado fuerte de algo, es una receta para el dolor.

Si te agarras demasiado de algo rico, a veces no lo puedes disfrutar bien, porque te obsesionas con ello. Y cuando eso bueno se acabe, puedes llegar a sufrir tanto, ¡que no seas capaz de ver las maravillas que te esperan a la vuelta de la esquina

Por otro lado, si estás complicándote mucho con un problema, lo más probable es que, como tantas otras veces, cuando se vaya, te des cuenta de que sufriste más de lo necesario. Más aun, muchas veces el preocuparte y angustiarte mismo es lo que no te permitía ver la solución.

Tu vida va a pasar. Si, puede parecerte eterna a ratos, pero va a pasar. No te estreses con ese hecho, es un dato. Pero un dato que muchas veces negamos. Si te tomas la vida menos en serio, si dejas más espacio al relajo, al error, al libre albedrío, si intentas no controlarla tanto, si haces lo que hay que hacer y el resto lo dejas que sea como sea, aparecerá una vida muy distinta, con soluciones nuevas que no esperabas. No te obsesiones con lo bueno y lo malo: haz, disfruta, y déjalo ir. Sé más ligero. Responsable, pero no oprimido.

Tomate las cosas con más humor. La vida es un gran chiste, que se cuenta y se acaba. Quizás con esa ligereza, podrás salir de tus culpas más rápido, de tus problemas más fácilmente, de esas terribles responsabilidades tan importantes (que después nadie recuerda) y que no valen nada al final del día.

Y quizás con esa ligereza, vas a poder mirar con un poco más de distancia, tomar mejores decisiones, ser más amoros@ con tu entorno, vivir con menos miedo, reírte frente al dolor (que sí viene con la vida, tanto como la felicidad) y ser una persona que a los demás también los inspire a vivir más ligeros.

Puede sonar como una locura, pero, si las cosas andan mal y no ves solución, ¿por qué no probar esta?

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